Scottie Scheffler (-22) ha ganado el Travelers Championship, último de los ocho torneos elevados del calendario del PGA Tour, de los que el Número Uno del mundo se ha llevado cuatro, la mitad. Lo ha hecho tras firmar un 67 en la última ronda y vencer a Tom Kim (-22) en el primer hoyo de un desempate que el joven coreano ha llegado a forzar de manera épica, con un excelente birdie en el hoyo 72 del torneo, antes de claudicar en la misma orilla.
Scheffler suma por tanto seis triunfos en 2024, el año en el que definitivamente ha marcado una distancia sideral con el resto de competidores, aunque ‘sólo’ haya sido capaz de ganar uno de los tres Grandes que ya se han disputado. Este domingo, en el TPC River Highlands (Cromwell Connecticut), ha llevado las riendas bien cogidas, sin excesivos alardes en un campo que se dejaba hacer (hoy, eso sí, ha soplado más el viento), pero con mano firme, apretando de tee a green cuando se acercaba la hora de la verdad y aunque perdonara algo más de la cuenta con el putter en las manos.
Y es que este extraordinario jugador, en los últimos ocho hoyos de la ronda definitiva, encadenaba hasta seis opciones de birdie mas que razonables, desde distancias que iban del metro a los cinco metros y medio de distancia, y dos más de eagle, una de ellas, la del hoyo 13, también muy convertible, pateando desde poco más de tres metros.
El resto de candidatos iba cayendo como fruta madura (Finau, Cantlay, Bhatia), todos salvo un notable Tom Kim, que supo manejar su ventaja y finalmente capitulaba con un mal segundo golpe en el hoyo de desempate. La resistencia del coreano ha sido meritoria pero el resultado final no ha hecho otra cosa que señalar una vez más al mejor jugador de golf que había sobre el campo.
Repitamos el dato que el PGA Tour no ha dejado de recordar en las últimas horas, porque merece la pena: en caso de victoria, el texano sería el primer jugador en ganar seis veces antes del 1 de julio desde que Arnold Palmer lo hiciera en 1962, hace por tanto 62 años. Bueno, pues ahí está. Tiger nunca lo hizo. Tampoco Jack Nicklaus. Ellos, por supuesto, superaron otros récords que todavía le cogen muy lejos a Scottie, pero ya es significativo que con 28 años recién cumplidos se mueva con semejante naturalidad en la competencia con los mejores jugadores de la historia, en algunos de sus registros, igualándolos y hasta superándolos.
Scottie Scheffler no es invencible: en sus diez últimas comparecencias el angelito sólo ha ganado seis veces y ha terminado segundo en otras dos ocasiones. Tampoco lo fueron nunca Jack y Tiger, aunque por momentos lo parecieran. Puede, incluso, que hasta lo veamos sufrir en un campo de golf, como la pasada semana en Pinehurst. Pero en un deporte cuajado de incertidumbres él es la mayor y única CERTEZA en los tiempos que corren. Escrito así, con mayúsculas. Hoy, con media docena de trofeos en las alforjas, es sencillamente imposible no tener la certeza de verlo luchando por la Jarra de Clarete en poco menos de un mes. Y por la medalla de oro en París. Y por la Fedex Cup en Atlanta. Y por lo que toque, donde sea y como sea, siempre que él comparezca.



