Setenta y ocho jugadores han pasado el corte en el The Greenbrier Classic y setenta y ocho jugadores tienen opciones de ganar el torneo. No, no es ninguna exageración. El torneo de West Virginia se ha convertido en una moneda al aire. Treinta y nueve jugadores están en cuatro golpes. Cuarenta y nueve jugadores están en cinco. Un pañuelo que se resolverá a fuerza de birdies. Y entre todos los candidatos están Tiger Woods, a cuatro golpes de los líderes tras hacer 69 golpes ayer, y Gonzalo Fernández Castaño, a seis tras hacer 70.
En The Greenbrier es a día de hoy una película de suspense y en gran medida se debe al tiempo. Llovió ayer sobre el recorrido The Old White TPC y las condiciones de juego se pusieron más difíciles y ya no se vieron tantos birdies. El liderato, en poder de Jhonattan Vegas y Scott Langley con -9, apenas creció un golpe más respecto al jueves, que se quedó en -8. Vegas realizó una exhibición de juego largo, cazando todos y cada uno de los greenes durante la segunda ronda.
Tiger Woods anduvo algo más errático que el jueves, sobre todo desde el tee, pero se las arregló para volver a jugar bajo par, con un birdie final muy valioso tras pegar un gran tiro en el último par 3. Está más cerca que nunca de los líderes en la presente temporada un sábado, así que la expectativa por ver qué puede hacer en el día del movimiento es enorme.
Gonzalo tiene por delante un fin de semana con mucho que ganar y poco que perder. Las diferencias son tan pequeñas que si firma 36 buenos hoyos podría dar un buen empujón a la temporada. Al fin y al cabo está a sólo cuatro golpes del top ten. La clave estará en el putt. Ayer se dejó muchas opciones en putts muy cortos. Pese a todo, hay que destacar su paciencia. Supo encajar los golpes y mirar hacia delante. De hecho, hubo un momento en el que estuvo fuera del corte y se volvió a meter con dos birdies consecutivos en los hoyos 3 y 5.



