Xander Schauffele conserva el liderato del Wells Fargo Championship. Quedan 18 hoyos para que se corone el sexto designado de la temporada y no hay jugador que esté mereciendo más la victoria que Schauffele. Sin embargo, no importa como empieza sino como termina un torneo. Hasta ayer el californiano parecía inabordable, de hecho llegaba hoy al tee del hoyo uno con la mayor ventaja de la historia del torneo tras 36 hoyos. Hoy se ha visto una versión más humana de Xander.
Por detrás, con el morro pegado viene un Rory McIlroy que llega como potro desbocado. Tras firmar junto a Straka la mejor tarjeta del día, 67 golpes, acecha el liderato a un solo golpe de distancia. El norirlandés disfruta en Quail Hollow, sabe lo que es ganar tres veces en este recorrido y, aunque no sea líder, la sensación es que llega con la flechita para arriba de cara a los últimos 18 hoyos. El torneo parece ahora mismo una lucha entre ellos dos y con Sungjae Im (-8) y Sepp Straka (-7) acechando desde la retaguardia. Mañana repiten partido estelar McIlroy y Schauffele.
Después de 36 hoyos excelsos hoy le tocaba a Schauffele día de ponerse el mono de trabajo y aguantar. Es muy difícil ir al galope durante 54 hoyos y más en un campo como en Quail Hollow. Tocaba sujetar las bridas para no desbocar. El torneo que está realizando el californiano roza el sobresaliente, pero entra la duda de si llegará el tanque de gasolina para aguantar. De todos modos, liderar en Charlotte durante 54 hoyos es toda una proeza que ya nadie le podrá arrebatar. Veremos si es capaz de coronar la semana perfecta que tanto ansía.
Reconoce Xander que el hecho de estar tan cerca y no saborear la victoria le empieza a generar cierta ansiedad, aunque intenta no pensar mucho en ello. Acumula siete top 10 esta temporada, merodeando muy de cerca con la victoria, pero sin lograrla desde hace 22 meses: «Estoy tocando la puerta y sólo me digo a mí mismo que tengo que seguir llamando. Reconozco la situación en la que estoy, y me doy cuenta de que estoy jugando un buen golf y tengo que seguir mi propio camino», contaba esta semana Xander.
Ha parecido fácil lo que estaba realizando el bueno de Xander, porque durante los primeros 45 hoyos de torneos apenas había cometido tres errores y solo dos bogeys. En la segunda vuelta de hoy ha sufrido de lo lindo aunque no ha perdido la compostura en ningún momento. Hasta ayer era el mejor del torneo en greenes en regulación con un 70% de efectividad y hoy apenas ha superado el 50%. Por ahí ha ido una de las claves de su vuelta de 71 golpes.
Si ayer dominaba con los hierros de media y larga distancia hoy no ha estado tan fino ese apartado y aunque ha recuperado muy bien alrededor de green, no ha evitado que Rory se le pegue y mucho en la tabla.
Entre las muchas recuperaciones que ha hecho Xander, ha destacado la que ha hecho en el noveno hoyo del día después de irse muy a la derecha desde el tee. La bola ha caído en un gran matojo de pinaza. Muy meritorio el par que ha sacado desde ahí con un buen putt de cuatro metros incluido. Rory sonreía impotente al que no había modo de meter mano al estadounidense. A partir de ahí la inercia cambió de bando. Rory acumulaba birdies (hoyos cinco, nueve, diez y catorce) mientras que Xander peleaba por mantener los pares y cometía su tercer bogey de la semana en la bandera del 12. La sensación es que el viento ha cambiado de dirección.
Para evitar que Schauffele consiga la ansiada victoria viene por detrás, como decimos, un espectacular Rory McIlroy que aguarda cual cazador el error de su presa. El norirlandés acumula 36 hoyos sin cometer ningún bogey por primera en la temporada en el PGA Tour. Excepto la segunda vuelta del primer día vemos a un Rory que minimiza los errores, con mucho más control de su juego y eso es una excelente noticia, más si tenemos en cuenta que el PGA Championship está a la vuelta de la esquina. Si a principio de semana se le veía más enfocado en lo que sucedía fuera del campo, hoyo a hoyo se le ha visto centrando el tiro.
Mañana a partir de las 19:35, volveremos a disfrutar de una preciosa batalla entre estos dos grandísimos jugadores. Uno que busca cerrar una sangría de 22 meses sin título y el otro que quiere sumar en Quail Hollow la cuarta victoria de su carrera antes del asalto al PGA Championship. Aquí estaremos para contársela.



