David Puig no tiene ningún problema en recalcular objetivos y ambiciones sobre la marcha. Mucho menos cuando ese ligero cambio de planes se produce a consecuencia de una victoria con la del Open de Malasia del pasado domingo.
El joven golfista de La Garriga arrancó el año 2024 con varios deseos claros: ganar individualmente en LIV Golf, ganar en cualquier otro circuito donde pueda jugar, clasificarse para el US Open y meterse en el Open Championship. Dos de esos cuatro objetivos ya fueron tachados en Malasia. Doble check.
En este primer listado de desafíos a cumplir en 2024 no entraban ni el Masters ni el PGA Championship. No por falta de deseo, sino porque realmente parecían objetivos fuera del alcance para un golfista cuyo circuito principal es LIV Golf y, por tanto, no suma para el ranking mundial. Ya saben, para entrar en el Masters básicamente hay que estar entre los 50 primeros del mundo o haber ganado un torneo del PGA Tour y para el PGA Championship se requiere un sitio en el top 100 mundial.
Puig acabó el año 2023 en el puesto 239º de la clasificación, o lo que es lo mismo muy lejos de esas dos situaciones explicadas. Sin embargo, su ambición por crecer y el deseo por jugar Grandes lo llevó a jugar en Malasia. El triunfo lo ha metido directamente en el Open de Royal Troon y, al mismo tiempo, le ha abierto las puertas del PGA Championship. Puig, en declaraciones s Ten Golf y el podcast Bola Provisional, ni lo duda: «a ver si puedo tener un par de torneos buenos en las próximas semanas en el Asian Tour y con suerte, y si me salen bien las cosas, me meto entre los 100 primeros y así a lo mejor me pueden invitar al PGA, algo que ni tenía contemplado antes. Es una opción y es un objetivo marcado a corto plazo», explica.
Por lo pronto, David va a jugar esta semana el International Series de Omán, un torneo del Asian Tour que, por cierto, se juega en el recorrido de Almouj Golf, diseño de Greg Norman que tiene mucho de estilo links, y donde podrá sumar de nuevo puntos de ranking mundial. Las dos semanas siguientes serán de LIV, en Yeda y en Hong Kong, y justo la semana siguiente se juega otro International Series en Macao, donde Puig tampoco ha descartado su presencia. Serían, por tanto, siete semanas seguidas compitiendo. Cualquier esfuerzo es poco por estar en las principales citas del calendario mundial.
Además, Puig tiene previsto jugar las previas del US Open, igual que hizo el año pasado, con la idea de superarlas y volver a jugar este Grande, donde recordemos que ya pasó el corte en 2023.
En cuanto al Open, Puig admite que no es el Grande que más le emociona. «No soy un gran fan de los links, con el viento y las matas, pero es obvio que me hace mucha ilusión poder jugar este Grande que tiene tanta historia y tradición. Estoy encantado y muy contento», afirma. Royal Troon será una buena oportunidad de reconciliarse con un estilo de golf que no siempre entra por el ojo a la primera.
Por último, en cuanto a su victoria en Malasia, Puig destaca por encima de todo lo bien que jugó. «El fin de semana ha sido algo heavy. Hacer veinte birdies en los últimos 40 hoyos, veinte birdies y veinte pares, es algo difícil de creer, pero ha pasado. La verdad es que sábado y domingo he jugado muy parecido a los dos primeros días, pero no he cometido ningún error desde el tee y he metido los putts que tenía que meter. Después del birdie del hoyo 12 el último día pensé que tendría un poco más de colchón, pero venían apretando y eso me ha ayudado a seguir concentrado hasta el final», remata.



