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Más allá del error en el marcador de Sergio García hubo un golpe de suerte que pudo cambiar la vuelta...

La historia que no se conoce de lo que ocurrió en el hoyo 10

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Hay una historia que ha trascendido y otra que no de lo que ocurrió este viernes en el hoyo 10 de Sergio García durante la segunda ronda del Masters de Augusta. La que todos conocen tiene que ver con el error en el resultado del golfista español en ese hoyo. Ya saben, el responsable de llevar el marcador en ese partido apuntó a Sergio triple bogey en lugar de bogey.

El error se produjo por una concatenación de cosas. Tanto Sergio como Lowry fallaron la salida, acabaron en los árboles de la derecha y tuvieron que pegar bola provisional. La pelota de García golpeó en una rama y se quedó bien colocada, mientras que la del irlandés nunca apareció y tuvo que jugar la segunda.

Esto produjo una confusión en el encargado de llevar los golpes y derivó en un error que se mantuvo en las pizarras de resultados del Masters de Augusta durante casi una hora. Sergio pasó de ir liderando el Masters con -4 a situarse con -1. Al menos, eso decían los marcadores.

Los propios espectadores que acompañaban el partido no daban crédito. No sabían qué había pasado. ¿Habría sido una penalidad? Familia y amigos de Sergio se resistían a creer lo que veían sus ojos, pero tampoco el Augusta National es el mejor de los campos para seguir el juego, no siempre puedes ver lo que está pasando y era imposible no tener alguna duda.

El entuerto no se deshizo hasta el green del hoyo 13. Ahí fue donde Sergio García le dijo a Peter Dawson, expresidente del Royal and Ancient, que había un error en su marcador. Se produjo la corrección y asunto resuelto.

Sin embargo, hay otra historia que no trascendió de lo que ocurrió en el hoyo 10. No tiene que ver con el primer tiro de Sergio García sino con el segundo. Fue probablemente su peor golpe del día. El jugador de Borriol trató de pegar una bola con efecto hacia la derecha para dejarla en green evitando a los árboles, pero se fue directo a la izquierda.

La bola iba sin remisión hacia los arbustos. Lío gordo. Problema muy serio. Ahí había muy poco que hacer. Sin embargo, en el último instante golpeó en un marshal y acabó en calle. De no ser por este afortunado rebote, seguramente habría sido bola perdida y Sergio habría tenido que volver a pegar desde el mismo sitio el cuarto golpe. Entonces sí que habría un serio riesgo de acabar haciendo mínimo un doble bogey.

Sergio lamentó el impacto sobre el marshal y le agradeció su ‘ayuda’ regalándole una bola y un guante firmados. No era para menos. Fueron dos rebotes de buena fortuna que Sergio supo sacar provecho para terminar rubricando una gran vuelta de golf para liderar el Masters.