La madre naturaleza y Augusta National se han unido este viernes para ofrecer una jornada de golf memorable. Una pesadilla para el recuerdo. Una descarnada batalla contra el viento donde sólo los más fuertes y los mejores han quedado en pie. Rachas por encima de los 50 kilómetros por hora que arrasaban con la arena de los búnkers, en una dirección diferente a la del primer día, han puesto a prueba los recursos y los nervios de todos los golfistas en la segunda vuelta del Masters. No ha sido la ronda de golf más dura de todos los tiempos, ni mucho menos, pero sí ha provocado una escabechina.
Sólo ocho jugadores han bajado del par y Ludvig Aberg ha sido el único que ha podido quebrar la barrera de 70 golpes. Tremendo el sueco en su primera participación en el Masters. Ya saben que si algún día su vida está en peligro y necesitan un swing estable y poderoso que se mantenga intacto en medio de un vendaval, deben llamar a su teléfono. La media de golpes ha sido de 75,08, la más alta de una segunda ronda en Augusta desde 2007.
Cazar calles ha sido complicado y poner la bola en los greenes, no digamos ya cerca de bandera, casi una quimera. Lo más difícil en jornadas de este tipo es aceptar que incluso golpes impecablemente tocados pueden resultar un desastre por una mala apreciación del viento o por una racha inesperada. Por ello, lo más importante es mantenerse fuerte mentalmente, de lo contrario, un campo así te come crudo. Por eso hoy se han visto ocho vueltas de 80 o más golpes, las mismas que bajo par.
Ha sido una batallla preciosa de golf que deja a tres líderes destacados en cabeza: Bryson DeChambeau (-6), Max Homa (-6) y Scottie Scheffler (-6). No hay duda de que son los tres mejores de este Masters hasta el momento. No es una cuestión de que hayan metido más o menos putts, de que hayan recuperado mejor o peor o de que hayan pegado drives más largos que el resto. Son los primeros porque han sido los mejores en todas las parcelas. Es lo que tienen están condiciones de juego, que separan con más facilidad el polvo de la paja. Identifican con más precisión al mejor.
Son los tres líderes, cada uno a su manera. DeChambeau lo está haciendo muy bien en los greenes y alrededores, Scheffler sigue siendo el más poderoso de tee a green, aunque incluso él ha sufrido en un día como hoy, sólo faltaba, y Homa ha sido el que menos golpes ha fallado, el más ordenado de todos.
A dos golpes de los líderes está el danés Nicolai Hojgaard (-4), debutante en el Masters y compañero en la Ryder de Italia de Jon Rahm, con quien por cierto compartió la ronda de prácticas del martes. A tres se hallan Cam Davis y Collin Morikawa (-3) y completan la nómina de jugadores bajo par Aberg (-2), Mattthieu Pavon (-1), Cameron Young (-1), Danny Willett (-1), Ryan Fox (-1), Cameron Smith (-1), Ben An (-1) y Tommy Fleetwood (-1). Todos en el top 10, con cinco campeones de Grandes.
El Masters se ha puesto muy interesante porque realmente puede pasar cualquier cosa. Obviamente, todos los que están bajo par tienen opciones, pero no hay que descartar tampoco a jugadores como Patrick Reed (PAR), Matthew Fitzpatrick (PAR), Xander Schauffele (PAR), Tiger Woods (+1) o Brooks Koepka (+2). Sí parece demasiado lejos Jon Rahm (+5), que sólo podría meterse en la batalla con un sábado sobrenatural.
Entre los jugadores que se han quedado fuera del corte, víctimas de esta jornada infernal, destacan Dustin Johnson, Jordan Spieth, Brian Harman, Justin Thomas, Sergio García, Viktor Hovland o Wyndham Clark. Casi nada.



