Inicio Masters de Augusta Masters de Augusta 2024 Jon, a remolque y directo a la cancha de prácticas
Vuelta de 73 golpes con sensaciones malas en su primera jornada como defensor del Masters

Jon, a remolque y directo a la cancha de prácticas

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Jon Rahm pega la salida en el hoyo 8 en la primera jornada del Masters de Augusta.
Jon Rahm pega la salida en el hoyo 8 en la primera jornada del Masters de Augusta.

A Jon Rahm (+1) se le ha olvidado pronto que hoy estaba jugando su primera ronda de competición en Augusta como campeón del Masters. Ha sido llegar al campo, ver cómo se movían los gigantescos árboles y darse cuenta de que no era una jornada para sentimentalismos ni emociones. Tocaba ponerse el cuchillo entre los dientes, remangarse y pelear. Mucho más cuando su juego no ha estado precisamente brillante.

Jon ha ido a remolque todo el día. Ha solventado los primeros nueve hoyos con la maestría de alguien que tiene en el armario una chaqueta verde. Su parcial de dos bajo par era un botín extraordinario, seguramente algo por encima de lo que había merecido su golf. Realmente, ha jugado muy bien los hoyos 7 y 8, resueltos los dos con birdie, pero en el resto, ya fuera desde el tee, en el golpe a green o con el putter, ha mostrado más sombras que luces.

No ha estado fino Jon, y eso en una jornada con este viento se acaba pagando. Ha sobrevivido en los primeros nueve porque es muy bueno y tiene mil recursos, pero a partir del 10 ha venido el tío Sam con las rebajas. Ha pegado un mal segundo tiro, ha fallado la salida del 11 y se ha salvado por un rebote en un árbol, el chip del 13 desde la izquierda de green no ha sido preciso, ha fallado la salida del 14, la del 15 y la del 18. Demasiado errores en un campo como Augusta y una jornada tan ventosa.

El propio Jon era consciente de que no ha jugado bien, que el swing no ha sido el de las mejores tardes. De hecho, nada más firmar la tarjeta y atender a la prensa se ha ido directo al campo de prácticas para pegar unas bolas y agarrar buenas sensaciones ante la mirada de su entrenador Dave Phillips. No es nada habitual que Rahm pegue bolas después de una vuelta, es de hecho la demostración de que necesita encontrar algo.

Bien es cierto, ya sabemos cómo es el golf, que también ha podido sacar adelante una vuelta más que aseada de no ser por los dos tripateos en el 4 y 17, muy dolorosos los dos, en el primero donde no existía y en el segundo justo después de haberse puesto de nuevo bajo par. Además, ha tenido una muy buena oportunidad en el 15 que se le ha escapado. Si metemos en la coctelera esos tres putts, que es mucho meter, habría salvado algo más que los muebles con una vuelta de 70.

Jon es un luchador nato y no tira la toalla. Está convencido de que «sí, estoy lejos, pero aún que mucho». Pero para recortar la diferencia con la cabeza y meterse en la pelea el domingo, necesitará recuperar su mejor golf. A su favor hay que decir que el año pasado ya firmó una tarjeta de 73 golpes, como la de hoy, aquella fue en la tercera ronda, y acabó ganando el torneo.

Al menos, le queda la satisfacción de la ovación especial que ha recibido en el hoyo 12… «Ahí ha sido el único momento en el que quizá me ha venido a la cabeza que, efectivamente, era el defensor del título. Ha sido muy bonito».

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