– Nada más gráfico que los testimonios. Sentencias salteadas acerca de cómo se jugó ayer el Augusta National:
“Con tener un horario de salida para el sábado ya estoy contento. Creo que el sábado podría ir bajo y ponerme en número rojos, entonces tendría una media oportunidad de luchar por el torneo”. Rory McIlroy.
“No podría describir lo difícil que es jugar al golf con esas ráfagas de viento. Siento que he pasado diez horas en el campo de golf”. Scottie Scheffler.
“Era un desafío adivinar si el viento venía del Oeste o del Norte… Ha sido mi día más difícil en Augusta”. Xander Schauffele.
“Simplemente ha sido brutal”. Sepp Straka.
“Estaba enojado y casi sentía que tenía que fallar el corte por el modo en que estaba jugando”. Joaquín Niemann.
“Podías tener tres golpes y palos distintos en apenas veinte segundos. Ahora mismo pego este golpe con un palo, hace diez segundos habría pegado otro golpe con otro palo y dentro de diez segundos pegaría otro golpe con otro palo…”. Harris English.
“Pensaba que los del jueves había sido difícil hasta que empecé a jugar hoy. Todavía no sé cómo hice el PAR… Tuve mucha suerte con algunos tiros, unos cuantos rebotes afortunados. Siento que podía haber hecho ocho o nueve bogeys por los segundos nueve del campo”. Byeong Hun An.
“Estoy hecho polvo. Uno de los días más difíciles que he vivido en un campo de golf”. Ryan Fox.
“Ha sido mentalmente agotador. Pegué un tiro muy sólido en el 12 y se curvó unos 50 pies a la izquierda (unos quince metros) en 145 yardas… Pero por agotador que fuera, todavía era divertido estar ahí”. Corey Conners.
A Carl Schwartzel, después de firmar un 81, le preguntan por algún tiro al que se hubiera enfrentado que le pareciera imposible de ejecutar: “creo que hoy tenido 81 tiros imposibles…”.
“En una tabla del 1 al 10 de dificultad hoy le pongo un 11 al campo”. José María Olazábal.
– Nos quedamos con este señor, José María Olazábal, que treinta años después de su primera victoria en el Masters y veinticinco después de la segunda vuelve a ser protagonista sonado. Había que hacer demasiadas cosas muy bien ayer en el Augusta National para firmar un 73, sobre todo después de cargar con el lastre de un desgraciado triple bogey en el 12. Pierde poco tiempo este jugador en lamentos. Ayer le dio una espléndida y figurada patada en el trasero a tanta plañidera que poblamos los campos de golf, profesionales de élite y aficionados de mucho, poco o ningún fuste.
– Tiger está convencido de que todavía puede darse una oportunidad de ganar este Masters, saliendo hoy, sábado, a siete golpes de los líderes. ¿Arrogancia? ¿Bravuconada? ¿Problemas con la percepción de la realidad? Llámenlo los haters como gusten, pero si existe una sola opción de que Tiger pueda ganar desde luego pasa por el obligatorio requisito de que él lo considere una posibilidad todavía razonable. Si mantiene el nivel sobresaliente con el driver y mejora sólo un poquito con los hierros en las manos… Cuidado. Por otro lado, el simple hecho de verlo merodeando el top ten ya sería una fabulosa buena nueva. En realidad, en sus condiciones físicas y desde un enfoque terrícola, ya lo es tenerlo ahí jugando este fin de semana.
– Aterriza Ludvig Aberg en su primer Grande y, sin hacer ruido, como es su costumbre, asoma entre los mejores después de 36 hoyos en las peores condiciones que se recuerdan en mucho tiempo por aquellos pagos de Georgia. Qué maravilla, por otra parte, verlo pegándole a la bola según se pone encima…
– Cameron Smith tiene todas las papeletas de convertirse en ese jugador que hoy venga desde atrás y se una a los líderes o se los deje a tiro de piedra de cara al domingo. Le viene el papel que ni pintado, pero ¿a quién no le gustaría que fuese Tommy Fleetwood quien lo interpretara, saliendo también con un acumulado de -1, a cinco golpes de la cabeza? ¿Alguien conoce a quien no le desee a Fleetwood un birdie en lugar de un bogey? El arriba firmante, a nadie. Si ya hemos acuñado el dicho de ‘ponga un Scheffler en su vida, le irá mejor’, lo mismo vale para Fleetwood. Pongamos muchos Schefflers y Fleetwoods en nuestras vidas y nuestro golf.
– Siete europeos en el top 15 de este Masters tan recio después de 36 hoyos. Nicolai Hojgaard, Ludvig Aberg, Tommy Fleetwood, Danny Willett, Matthieu Pavon, Sepp Straka y Matt Fitzpatrick. ¿Estarán todos ellos, por ejemplo, en la Ryder de 2025? Queda demasiado tiempo como para ponerse a pensar en ello, pero tampoco se pierde nada por intentarlo. Si Willett termina de superar todos sus problemas físicos debería ser un gran candidato, aunque se ha hecho casi imposible elucubrar sobre el futuro del inglés a corto, medio y largo plazo. En cuanto a Pavon… Si él no se está ganando todo el crédito del mundo, entonces no se lo está ganando nadie. Cuantos más pavones tengamos, mucho mejor. Hay tiempo de aquí a Bethpage para que broten unos cuantos más. Los otros cinco ya estuvieron en 2023, en Roma, y nada nos lleva a pensar que no vayan a repetir.
– ¿Y Rory, qué, otro año sin ganar el Masters? Todo apunta a que así será. El Grand Slam puede y debe esperar. Pero hay detalles de su actitud en las dos primeras rondas y en los últimos tiempos que permiten vislumbrar la posibilidad de verlo ganando un Grande este mismo año. Al fin y al cabo, él sufre la presión en el Augusta National más que en ningún otro lado, ya lo sabemos.



