Inicio Masters de Augusta Masters de Augusta 2024 Scheffler y el Amen Corner imponen su ley en el Masters
El Número Uno del mundo conquista su segunda chaqueta verde

Scheffler y el Amen Corner imponen su ley en el Masters

Compartir
Scottie Scheffler celebra su victoria en el Masters en el green del hoyo 18.
Scottie Scheffler celebra su victoria en el Masters en el green del hoyo 18.

Scottie Scheffler (-11) no sólo ha cumplido con los pronósticos, los ha reventado. El Número Uno del mundo ha conquistado este domingo su segundo Masters de Augusta con una actuación extraordinaria. Un campeón como la copa de un pino. Un sensacional competidor.

Tres birdies consecutivos en los hoyos 8, 9 y 10 apretaron la soga a sus rivales, el Amen Corner, término acuñado por primera vez por el periodista Herbert Warren Wind en Sports Illustrated en la edición de 1958, hizo su parte del trabajo y de nuevo el propio Scheffler acabó de poner la puntilla con otros tres birdies de fábula en los hoyos 13, 14 y 16. Parcial de cinco menos en nueve hoyos. Bye, bye. La Chaqueta pone rumbo a Texas.

No crean que la última ronda del Masters ha sido un paseo militar para Scheffler. No se dejen engañar. Es más, esa lectura algo torticera supondría restarle méritos al campeón. Sería definitivamente injusto. Cierto es que Scottie arrancó bien la ronda y con un birdie en el 3 se fabricó un buen colchón de dos golpes sobre Max Homa (-4) y Collin Morikawa (-4), sin embargo le tocó sufrir. Cayó un bogey en el 4, tras un tiro que se fue largo y otro más en el 7 después de fallar su salida a la derecha y no ser capaz de hacer la recuperación desde el búnker. Además, se le había escapado una buena opción de birdie en el 5. Eran los peores momentos de Scheffler… Los únicos.

Ludvig Aberg (-7) y Morikawa aprovecharon el tropiezo para presentar su candidatura. El sueco iba repartiendo golpazos y sonrisas a diestro y siniestro, demostrando en su primer Grande que está hecho de otra pasta, de esas que huelen a gran campeón. No sólo no se arruga, sino que es capaz de disfrutar del momento. Eso es otro nivel, señores. Mientras, Morikawa, que jugaba con Scheffler, activó el modo no cometer errores. Con eso le daba para mantenerse agarrado al cuello de Scottie, aunque después echó de menos el cambio de marcha necesaria para ganar.

Scheffler empieza a llevarse el Masters en el hoyo 8. Responde al bogey del 7 con un gran birdie, metiendo uno de esos putts de tres metros que hay que meter y que tantas veces ha fallado en los últimos meses. Una manga de la Chaqueta habrá que dársela a Phil Kenyon, el hombre que ha conseguido ordenar la cabeza de Scottie en los greenes.

Hizo el birdie en el par 5, uno más en el 9 y un tercero en el 10. Ahí volvió a coger dos golpes de ventaja sobre Aberg y Homa y, sobre todo, lanzó un mensaje: para cogerme tendréis que hacer birdies. No hay peor sensación para encarar el Amen Corner que pensar que tienes que robar, precisamente ahí, golpes al campo. Morikawa y Aberg se fueron al agua en el 11 y Homa se fue a las matas del fondo en el 12. Todas injugables. Todas penalidades. El Amen Corner, azuzado por los birdies de Scheffler, dictaba sentencia. The End.

Sea como fuere, Scottie se encargó de quitar de la cabeza de los analistas más retorcidos la idea de que él no había ganado el Masters, sino que otros lo habían perdido. Así, para dejar las cosas bien claritas, acabó con birdies en los hoyos 13, tirando de dos desde el primer corte de rough de la derecha, en el 14, con un tirazo sensacional a un palmo del agujero y en el 16, con otro tiro fantástico y un putt de poco más de tres metros. Salió a los dos últimos hoyos con cuatro golpes de ventaja. Un lujo al alcance del mejor.

Por detrás, Homa y Morikawa no lograban encontrar la manera de apretar, Scheffler los gripó, y el único que siguió apretando para, al menos, meter presión, fue Aberg, el segundo ganador del Masters, si es que se puede ser segundo ganador. Por cierto, logra el mejor resultado de un sueco en Augusta, segundo en solitario, por delante del segundo empatado de Jonas Blixt en 2014. En tercera posición empatados acabaron Morikawa, Homa y un gran Tommy Fleetwood, que finalizó con una vuelta de 69.

Scheffler ya era el mejor del mundo en un golf dividido y vuelve a demostrar que es el mejor del mundo en un golf unido. En el Masters. En el mejor escenario. No hay más. Su hijo va a llegar con un pan bajo el brazo. Gracias por tener paciencia para salir al mundo exterior, muchacho. El mundo del golf te lo agradece. Y todavía habrá algún iluminado que le quiera poner un asterisco… Da igual, no se preocupen, Scheffler seguirá a lo suyo. El único asterisco de este Masters habría sido la ausencia de Scottie. Sencillamente, el mejor jugador del mundo.

Resultados finales del Masters de Augusta 2024