El golf no da tregua a nadie. Lo mismo da que no bajes de 110 golpes en tu club o que seas Tiger Woods, con cinco chaquetas verdes sobre tus hombros y quince Grandes. Apenas 24 horas después de superar el récord histórico de cortes consecutivos en el Masters, el golfista californiano ha entregado la peor tarjeta de su vida en Augusta y la segunda peor de su carrera. Ha hecho 82 golpes, con dos dobles bogeys, ocho bogeys y dos birdies. Un auténtico martirio.
La resaca de la gloria ha sido cabezona. La explicación no tiene mucha miga. Tiger ha vuelto a pegar mal a los hierros, como le ocurrió el jueves y el viernes, pero además ha estado muy errático desde el tee. Una combinación que aniquila a cualquiera. Además, el putter tampoco ha estado por la labor de agarrar el papel de héroe salvador.
Si ayer el récord era en positivo, hoy ha tocado la cara B. Su peor vuelta en Augusta hasta hoy era de 78 golpes, realizados en la tercera y cuarta ronda de 2022. Además, es la primera vez desde que juega el Masters, hace ya 29 años, que firma un doble bogey en el 7 y otro en el 8. Nunca había hecho más de bogey en el hoyo 7. Del mismo modo, los 42 golpes que ha hecho en los primeros nueve suponen también el peor registro de su carrera en este tramo. Terrorífico.
Tiger no puso mucho paños calientes a su ronda. «No he tenido una buena sesión de calentamiento y no le he pegado bien en todo el día. Visite todos los lugares que no se deben visitar en este campo. Y fallé muchos putts, muchos, putts fáciles», explica. A su juicio, la falta de ritmo de competición le ha jugado una mala pasada. «Después del birdie del 5, que podía haber sido un punto de inflexión, ha llegado el bogey del 6 con un tripateo y en el 7 fallé el chip al lado malo. Cuando pude darle la vuelta a la situación, no fui capaz».
Por último, Woods confirmó, por si le quedaba alguna duda a alguien, que jugará mañana. «Estaremos listos para jugar. Me pondré en manos de mi equipo para recuperarme lo mejor posible y estaremos preparados», remata.



