No ha sido un buen viernes para aquellos que acusan a Scottie Scheffler de practicar un golf aburrido y plano. Al Número Uno del mundo no le han podido pasar más cosas durante la segunda ronda del Masters de Augusta. Sin ir más lejos, ha cometido cinco bogeys, una cifra inusualmente alta para sus estándares, y aún así ha conseguido jugar bajo par y estar metido de lleno en la pelea por la victoria. Scheffler ha hecho 71 golpes para un total de -5. Ocupa la quinta plaza, a tres del único líder, Justin Rose (-8), dos de Bryson DeChambeau (-7) y uno de Rory McIlroy y Corey Conners (-6). Quién le iba a decir ayer a Rory que después del hoyo 36 estaría por delante de Scheffler…
Scottie ha hecho tres putts en el hoyo 10, en el 11 ha estampado su bola contra un árbol, en el 12 ha estado a punto de perderla en el monte, en el 13 se ha ido al agua, en el 16 ha vuelto a hacer tres putts y en el 18 se ha convertido en un camaleón para mimetizarse con un magnolio y así poder pegar un bola tras una mala salida. Por si fuera poco, en su tercer golpe su bola ha rebotado en una de las varas de acero que soporta las cuerdas que separan al público del green del 18. En apenas nueve hoyos le han pasado más cosas que en las dos últimas temporadas. Insistimos: y ha jugado bajo par. ¿Aburrido? Ja.
Porque además de todas esas cosas malas, también le han pasado muchas cosas buenas. En el 12 la ha metido desde fuera para birdie, en el 13 ha salvado el par después de irse al agua y en el 14 y 17 ha firmado dos birdies de alta escuela, jugando los hoyos de maravilla. Acción, reacción. Cada pescozón que recibía, respondía con un puntapié. Ha sido una montaña rusa. Lo menos parecido a lo que uno puede esperar de una ronda de Scheffler. En realidad, Scottie hoy se ha dado un paseo por Rorylandia. A contra estilo.
El instante clave de la vuelta y veremos si del Masters se ha producido en el hoyo 12. Añadamos contexto. Tras un buen inicio con dos birdies en el 2 y en el 6, Scheffler, que ha empezado jugando de una manera muy parecida a la de ayer, se ha metido en otra dimensión. Ha coincidido con la aparición de las rachas más fuertes de viento, que claramente han perjudicado a los que hoy jugaban más tarde. Ha hecho tres bogeys (7, 10 y 11) en los siguientes cinco hoyos, intercalados con un birdie en el 8. Con esos dos errores consecutivos se ha plantado en el tee del 12, el corazón del amen corner.
Su golpe ha salido muy fuerte y se ha estrellado de vuelo en el bosque que cierra por detrás este precioso green. Aquello, aunque recibe casi de manera vertical, está lleno de árboles, arbustos, flores y pinaza. La bola perfectamente se podría haber perdido o, en el mejor de los casos, haberla declarado injugable con la opción de repetir el golpe desde el tee o dropar con penalidad en una zona muy incómoda y poco despejada. La sombre del doble bogey planeaba alargada.
La angustia, como si de una película de Hitchcock se tratara, ha durado un par de segundos, lo que ha tardado en aparecer la pelota rodando por la pendiente para acercarse al green y acabar en la zona de escapatoria, en la hierba. Es como si el bosque la hubiera escupido. Scheffler no iba a dejar pasar ese momento de buena fortuna. Lo remató metiendo el approach desde fuera. Fácil, han sido tres golpes de diferencia. Veremos si no se convierte en el momento crucial del Masters 2025.
La realidad es que Scheffler no ha estado cómodo con el viento. Se le ha visto más fallón que de costumbre, con muchas dudas, haciendo muchas cuentas, esperando en cada tee a que pasaran las rachas más fuertes y ha fallado golpes, por ejemplo el segundo del 13 al agua o la salida del 18. Errores groseros que no se le suelen ver. De uno ha salido con par y del otro con bogey. Se ha escapado vivo.
Hay un doble lectura de esta ronda de Scheffler. La buena para él y mala para el resto es que en el día malo ha jugado bajo par y sigue en la pelea. La mala para él y buena para el resto es que ha mostrado debilidades de tee a green muy poco habituales. Veremos por dónde rompe el fin de semana.
Sea como fuere, el Masters de Augusta encara el fin de semana con una clasificación espectacular. Manda Rose (-8), con DeChambeau (-7) a un golpe, McIlroy y Conners a dos y McCarty, Scheffler, Lowry y Hatton a tres (-5). Cinco campeones de Grandes entre los ocho primeros. Además, entre todos los que están bajo par y a los que hay que meter como candidatos a falta de 36 hoyos están Hovland (-4), Day (-4), que tardó 36 hoyos en hacer us primer bogey, Rasmus Hojgaard (-4), Im (-3), Aberg (-3), Matsuyama (-3), Reed (-3), Morikawa (-3), Schauffele (-2), Fleetwood (-2) o Harman (-2). Casi nada.
Entre los que se quedaron fuera del corte destacan Dustin Johnson, Sergio García, Tony Finau, Brooks Koepka, Cameron Smith o Robert MacIntyre. En cuanto a los españoles, sólo Jon Rahm (+2) pasó el corte, aunque no tiene opciones de ganar el Masters. Su objetivo será acabar lo más arriba posible y sumar, por qué no, un nuevo top 10.



