No vamos a descubrir a estas alturas lo importante que puede ser un palmo en golf. En un green, es obvio, va de meter un putt a fallarlo incluso de manera estrepitosa. En un tiro a bandera la diferencia puede ser de dejarla a dos metros para birdie a comerte un búnker. Y en una calle, un palmo a la derecha es perfecta y otro a la izquierda es el drama. Cómo cambia la vida de estar en el primer corte de rough a ser engullido por la zoysia de Valhalla. De ello, bien puede dar una charla hoy David Puig (+1), que ha arrancado el PGA Championship con una tarjeta de 72 golpes.
El caso práctico de lo que les contamos ha sucedido en el hoyo 15. Puig venía en ese momento a buen trote. Había hecho birdie en el 10, dos pares sencillos en el 11 y 12, se le escapaba una buena opción de birdie en el 13 y en el 14 sacaba adelante un par de mucho mérito. Venía con las flechas para arriba. Pues bien, en el 15 pegaba un gran drive, uno de esos que dejan a gusto al joven golfista de La Garriga, aunque con la mala suerte de que se ha ido de calle por un metro por la izquierda, no más. De hecho, estaba a un palmo del primer corte, pero la bola se ha hundido. Se ha quedado horrible. Estaba a poco más de 100 metros de la bandera…
Así las cosas, por un palmo ha pasado de tener una muy buena oportunidad de dejarse una notable opción de birdie a sufrir para sacar el par. Ha pegado como ha podido desde la espesura, con la mala suerte, dos en el mismo hoyo, de que la bola ha terminado entrando en el búnker enano que protege este green y se ha quedado espantosa. Puig, con un stance muy incómodo, una pierna más alta que la otra, ha hecho lo que ha podido para sacarla, pero no ha salido al primer intento. Sí al segundo, dos putts y doble bogey. Sí, son las cuentas de la vieja, pero si ese doble bogey lo convertimos en par, como mínimo, estaríamos hablando de una vuelta bajo par. Son esos pequeños detalles.
A Puig le ha dolido no jugar bajo par hoy en Valhalla tal y como se ha desenvuelto. El driver ha funcionado muy bien y con los hierros ha estado notable. El problema ha sido el putt, otro de los fuertes del jugador catalán. «He sentido los greenes muy lentos, pero mucho. No sé por qué. Aunque las puedes arreglar, las pisadas se marcaban muchísimo, pero sobre todo ha sido un problema de velocidad. No he llegado a entenderlo», aseguraba.
La realidad es que sin meter un solo putt ha conseguido cuatro birdies, una magnífica señal. Además, el driver ha funcionado muy bien. Terminaba el día con rabia por no haber podido ganar al campo, pero también con la convicción de que le puede hacer pocas a Valhalla. Por cierto, a punto estuvo de meterla desde la calle en el 1 antes que Scheffler, y en el 18 ha pegado un segundo tiro espectacular a 225 metros del hoyo y de ha dejado una buena opción de eagle. El putt, claro, no ha entrado. Hoy no tocaba. Mañana seguro que será otra historia… David sabe que necesita jugar bajo par para meterse en el fin de semana. Ahora mismo el corte está en -1.



