
Cualquier aficionado más o menos fervoroso a la cábala diría que todos los caminos conducen a la victoria de Rory McIlroy este domingo en el PGA Championship. Su último triunfo en un Grande, hace diez años, fue en Valhalla, también en un PGA, y viene de ganar los dos últimos torneos que ha disputado en el PGA Tour: Zurich Classic y Wells Fargo Championship. Blanco y en botella. Ahora o nunca. Es el momento de romper la maldita sequía. Ha llegado la hora de ganar el quinto.
Los planetas parecían perfectamente alineados, pero de pronto, como siempre suceden estas cosas, algo cambió el rumbo del universo Rory. La revista especializada en el mundo rosa, TMZ, sacó a la luz este martes la noticia de la ruptura de McIlroy con su esposa Erica Stoll. Concretamente, la información aseguraba que el norirlandés le había pedido el divorcio. Bombazo a 48 horas del inicio del PGA. Caos en el universo Rory.
Apenas unas horas más tarde de salir a la palestra esta información, el propio McIlroy, mediante un comunicado, confirmaba la noticia y solicitaba respeto. No iba a hacer más comentarios sobre este asunto personal. El objetivo era por supuesto, evitar rumores y comentarios, pero sobre todo mantener los planetas alineados.
Por este motivo, la comparecencia de McIlroy este miércoles antes los medios ha sido muy descafeinada, prácticamente surrealista. La PGA de América ha advertido antes de empezar la rueda de prensa que no se podían hacer preguntas personales y que la duración de la misma iba a ser de diez minutos. No ha llegado ni a eso. Han sido ocho minutos y apenas se le han hecho siete preguntas por parte de los periodistas. Después, no ha tenido lugar ninguna entrevista personal. El objetivo ha sido encerrar en una burbuja a Rory para mantenerlo enfocado en el auténtico objetivo de la semana: lograr el quinto Grande de su carrera.
Según ha podido saber Ten Golf, la relación entre McIlroy y Erica Stoll llevaba un tiempo sin atravesar su mejor momento. De hecho, el golf ha sido la guarida en la que el norirlandés se ha refugiado en los últimos meses y la realidad es que no le ha ido nada mal. Ha jugado más que nunca y ha obtenido muy buenos resultados. Rory quería que siguiera siendo así, pero no es sencillo controlar a los medios de comunicación.
Hoy sólo se le ha hecho una pregunta medio personal: «¿Cómo están tus niveles de energía después de todo lo que ha pasado últimamente?». La respuesta de Rory ha sido tajante, aunque se le ha notado nervioso: «estoy listo para jugar». Que nada ni nadie desalinee los planetas mcilronianos.
Cuando empiece la batalla este jueves, podremos comprobar definitivamente si Rory lo ha conseguido o no. De momento, el modo búnker le ha funcionado.


