
Adrián Otaegui (-2) no se sale del guión. Lo mismo da que haga 67 golpes, como ayer, o los 73 que ha hecho hoy. Su plan no se altera un milímetro y su discurso tan poco. Esa es su batalla. El objetivo es tratar todo lo que sucede a su alrededor con la máxima normalidad. Y el esfuerzo es admirable, ya que no es fácil. En realidad, lo que ha hecho esta semana, hasta el momento, no es nada normal.
Otaegui, con su vuelta de 73 golpes, con dos bogeys y 16 pares, ha asegurado el corte en este Open Championship. No es un logro menor. De hecho, es el sexto major que juega en su carrera y será la segunda vez que juegue el fin de semana. Únicamente lo hizo, qué curioso, en su primera aparición, en el PGA Championship de 2018. Falló el corte las cuatro veces siguientes y ahora ha conseguido romper la racha. Es también, obvio, la primera vez que jugará los cuatro días en el Open.
Otaegui se ha alejado de la cabeza con su vuelta de este viernes, pero no pone muchos peros a su juego. Asegura que su nivel de tee a green ha sido muy parecido al del jueves y la única diferencia es que hoy no consiguió dejarlas tan cerca y en la parte final de su recorrido se le escaparon algunas opciones muy claras, caso del 16, donde pegó un excepcional hierro 3 de segundo, el 17, donde clavó el tiro con un hierro 9 o en el 18, donde ejecutó un approach sensacional desde la parte derecha de green. Esos tres putts habrían cambiado por completo la lectura del día.
Es cierto que más allá del hoyo 12, donde falló la calle, acabó en búnker y tuvo que renunciar a un golpe, y en el 11, donde no anduvo fino con el segundo tiro y se dejó un putt de par de tres metros que no metió, ha jugado casi como un reloj. Ha cazado muchas calles y muchos greenes. Ha sufrido poco. Sólo le ha faltado meter alguna de las buenas opciones del final o algún bonus de media y larga distancia, para haber cuadrado otra buena ronda.
Sea como fuere, ha pasado el corte y eso ya es un premio para Adrián, aunque él siempre haga un esfuerzo por mirar hacia arriba y no conformarse. ¿Y para el fin de semana? Lo mismo, idéntico guión y pura normalidad.


