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El golfista de Barrika habla por primera vez y explica sus sensaciones

Lo peor que ha vivido Jon Rahm desde el positivo no ha sido perder el torneo…

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Jon Rahm, en la ronda de prácticas del US Open en Torrey Pines. (Robert Beck/USGA)

Jon Rahm ha hablado ante los medios de comunicación por primera vez desde que dio positivo en la tercera jornada del Memorial Tournament y le impidieron salir a jugar el domingo cuando era líder con seis golpes de ventaja. Ha pasado el tiempo y el jugador de Barrika no es amigo de lamerse las heridas y mirar hacia atrás. Tampoco pierde demasiados minutos en pensar lo que podría haber ocurrido. Lo que más le dolió del Memorial es no haber podido igualar el récord de dos triunfos seguidos de Tiger Woods y haberse quedado sin poder estrechar la mano de Jack Nicklaus tras el choque de puños del año anterior. En cualquier caso, lo peor para él desde que dio positivo no ha ocurrido en el campo de golf.

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Rahm ha explicado lo que ha hecho en todos estos días que han pasado desde aquel fatídico sábado por la noche. Lo primero fue asegurarse de que todos los contactos que había tenido en los quince días anteriores estaban bien. Después viajó a su casa lo antes que pudo en un vuelo privado y se aisló. «Mi gran obsesión en aquel momento, lo que más me asustaba, era poder contagiar a mi hijo, a Kepa«, asegura. En este sentido, Rahm tiene claro que lo peor que le ha pasado desde que dio positivo no es haber perdido el torneo, sino no haber podido estar presente cuando sus padres, Ángela y Edorta, que viajaron a Arizona desde España después del Memorial, conocieron por primera vez a su hijo. «El golf es secundario cuando hablamos de estas cosas. Eso es lo que más me ha dolido. Perderme ese momento es muy duro, pero es lo que hay», afirma.

«Mi gran obsesión en aquel momento, lo que más me asustaba, era poder contagiar a mi hijo, a Kepa»

Durante el aislamiento, Rahm no ha parado de mantener la mente activa con el objetivo de no pensar demasiado en lo que había ocurrido. Tanto es así que no dudó en ver el domingo el desenlace del torneo. ¿Eso no es un martirio chino? «Lo vi como aficionado al golf. Fue un buen espectáculo, jugaron todos muy bien, un desempate bonito y, voy a ser sincero, también estuve pendiente para comprobar si alguno llegaba a -18 (el resultado que él llevaba cuando acabó el sábado)… De algún modo, al ver que nadie se acercó lo considero una victoria moral», bromeó ante las risas de los periodistas.

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Respecto a la críticas vertidas hacia el PGA Tour por la decisión de eliminarlo del torneo tras el positivo, Rahm se mostró comprensivo. «No es justo criticar al PGA Tour. Hizo lo que tenía que hacer. Hay un protocolo y unas reglas. Otros jugadores se han perdido Grandes o WGC por esto. No es justo criticarlos. Sólo me quejé cuando me lo dijeron en el 18 porque dije otra vez me dan una mala noticia en este green y con la televisión en directo. El año pasado fue que había muerto un familiar mío y que me iban a poner una penalidad y este año ha sido la descalificación. Por eso dije, otra vez no».

Jon también ha aprovechado el tiempo para hacer meditación y revisar la cuarta temporada de la serie Rick and Morty, ya que la quinta está a punto de ser estrenada. También ha leído mucho y ha pasado tiempo con su madre, Ángela, que sí había completado el proceso de vacunación, mientras que a su padre le faltaban aún algunos días para terminar después de recibir las dos dosis. El mismo sábado del Memorial, después de jugar, se volvió a hacer una prueba que dio de nuevo positivo. Después se fue haciendo una cada día desde el martes. El jueves dio el primer negativo, en un test que le hizo un médico en su casa, para no tener que desplazarse y poner en riesgo a otras personas, y el viernes se hizo el segundo test. Por la noche le comunicaron que era negativo de nuevo y recibió la ‘libertad’. El mismo sábado estuvo ya dando bolas. Durante el aislamiento utilizó el simulador que tiene en casa, pero no es lo mismo. «Te perdona mucho más los malos golpes y en cuanto estás 30 ó 40 minutos se hace monótono, no pateas, no chipeas, no es lo mismo…», asegura.

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Con los dos negativos, Rahm ha ganado un par de días de preparación que los considera muy importantes. «Si no llega a pasar, tendría que haber viajado hoy a las siete de la mañana y creo que no habría tenido la preparación correcta para un US Open. Con los negativos no hay queja. Ayer jugué nueve hoyos y hoy otros nueve. Tengo la suerte además de que es un campo que conozco muy bien. De tee a green no cambia nada, por lo que fundamentalmente estoy utilizando la sesiones de práctica para coger la velocidad de los greenes y el toque desde el rough alrededor de green», explicó. Rahm no es de los que pone excusas, más bien al contrario. «Esto es un Grande y lo que hay que estar es preparado para salir a jugar el jueves y hacerlo lo mejor posible, sin excusas. No creo que Tiger en 2008, tal y como tenía la rodilla, estuviera en las mejores condiciones… y pasó lo que pasó».

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Respecto a la vacuna, Jon admitió que una vez pasó lo que pasó, ha lamentado no haberse vacunado antes. «Está claro que me hubiera gustado hacerlos unos días antes, pero sinceramente no lo tenía en mi cabeza. Sólo pensaba en prepararme para el PGA y el Memorial y ni siquiera se me ocurrió. Ahora, claro, me hubiera gustado hacerlo antes, pero es lo que hay. Estamos en un país libre y cada uno puede hacer lo que quiera, pero yo recomiendo a la gente que se vacune, así creo que todos podremos recuperar más rápido la normalidad», señaló.

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En cuanto a la preparación de Torrey Pines, Rahm asegura que los greenes están más duros que cuando se juega el Farmers, el rough también es más denso y la suerte puede ser un factor. «Hay zonas de rough en calle donde no la mueves ni cinco yardas y otras desde donde puedes tirar a green. Hace falta suerte, pero es un US Open y estamos acostumbrados. Además, lo que hay que hacer es estar en calle y así no hay de qué preocuparse», bromeó. En cuanto al juego, no pone pegas. «Igual no es lo mejor estar siete-ocho días sin tocar un palo antes de un US Open, pero lo último que hice fue jugar muy bien al golf, he pateado muy bien, estoy cómodo con el nuevo putt y me siento con confianza», remató.