Inicio US Open US Open 2024 A Wyndham Clark le estalla la cabeza
Clark alucina con el estado de los greenes de Pinehurst Nº2 y hace autocrítica mental

A Wyndham Clark le estalla la cabeza

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Wyndham Clark strolls across the 15th green during a practice round ahead of the 2024 U.S. Open at Pinehurst Resort & C.C. (Course No. 2) in Village of Pinehurst, N.C. on Monday, June 10, 2024. (Kathryn Riley/USGA)

El campeón defensor del US Open lo ha podido decir más alto, pero no más claro: «Estoy impresionado por lo rápido que están los greenes». Lunes, estamos a lunes de prácticas y Wyndham Clark ya pone el grito en el cielo: «los greenes ya están al límite», y es que una de las grandes defensas del campo esta semana no son otros que precisamente eso, los greenes.

Comentábamos en Ten Golf los matojos como una de las grandes defensas que tiene Pinehurst Nº2, pues para complicar todavía más el juego, la USGA va a presentar unos greenes muy firmes y muy rápidos, de una velocidad endiablada. Es habitual que un campo se defienda con greenes rápidos, pero lo que se está viviendo desde el primer día en la edición del US Open no es tan común. No es habitual que un campeón defensor se exprese en los términos que lo ha hecho hoy.

Clark lo explicaba de manera muy clara: «cuando te toca patear cuesta abajo con el pelo a favor la velocidad de los greenes pasaba hoy de 13 a 15 o incluso a 16, y cuando te tocaba hacerlo cuesta arriba apenas perdían velocidad. Cada putt es rápido». Una auténtica barbaridad. Y eso que este lunes aún estaban un poco tiernos.

De hecho, reconoce que en ciertos hoyos ha preparado junto a su caddie algunas estrategias para ‘fallar’ ciertos greenes y tener que jugar de abajo y arriba, evitando a toda costa tener que patear cuesta abajo y sin frenos: «Estar en green no quiere decir, ni mucho menos, que tengas el par hecho». Qué significa esto, que incluso considera que en ocasiones es mejor aprochar, aunque sea pateando desde las escapadas, que patear cuesta abajo.

Uno de las grandes complicaciones que Clark encuentra es la capacidad para leer las caídas: «habitualmente si en un putt cuesta abajo estás apuntando un palmo o dos a la izquierda o a la derecha del hoyo, en estos greenes y a esta velocidad tienes que darle el doble de caída», y reconoce que tiene deberes en las próximas jornadas: «En esto básicamente me voy a centrar en los entrenamientos. Es lo que he hecho hoy y lo que haré en las próximas jornadas».

Han preguntado también a Wyndham sobre sus expectativas esta semana en el torneo. Ha reconocido con sencillez que en las últimas semanas no está jugando bien y que viene con la intención de recuperar sensaciones. El resto ya se verá.

En este sentido, admite el estadounidense que siempre se ha autoexigido por encima de lo normal y que eso le ha provocado muchos quebraderos de cabeza: «Mis expectativas son probablemente más altas que las de cualquier otra persona en esta sala. Tengo que trabajar en ello y no presionarme tanto. La realidad es que el 80% de los golfistas acaban enfadados cada torneo. Mi nivel de frustración es definitivamente más alto de lo que ha sido en mucho tiempo. Así que sí, es un fastidio. Es lo bueno del golf: siempre hay otra semana. Tengo que creer que el buen golf está a la vuelta de la esquina», sentenciaba Clark.

«Lo que diferencia a los buenos de los mejores es el tema mental. Esa es la naturaleza de este deporte. Tienes que ser capaz de luchar contra los pensamientos negativos», ha señalado el campeón de un Grande y ha reconocido que lo que está haciendo Scottie Scheffler pone en un aprieto a los demás jugares porque «hace que parezca fácil y la realidad es que casi todos los jugadores solo juegan bien unas semanas al año».

Veremos si la solución a su encrucijada está a la vuelta de la esquina de Pinehurst Nº2 o si por el contrario a Wyndham le sigue explotando la cabeza, ya sea por su alto nivel de expectativas o por los greenes del trazado de Donald Ross.