En otro tiempo no muy lejano, Sergio García (PAR) habría abandonado la casa club de Pinehurst este viernes con una sensación agridulce y el gesto más bien torcido. Habría valorado su top 20, a cinco golpes del líder Ludvig Aberg (-5), a falta de 36 hoyos, pero no mucho, y sobre todo se estaría lamentando por el doble bogey del hoyo 2, así como por su mala suerte con las matas, ay las malditas matas que aviesas protegen las calles del coliseo de Carolina del Norte.
Eran tiempos en los que a Sergio, incluso en las victorias, le costaba disfrutar en el campo de golf. Perfeccionista hasta el extremo y autoexigente como pocos, rara vez terminaba contento una ronda de golf. Se acordaba de lo malo, lo ponía por delante, se castigaba incluso y pasaba de soslayo por todo lo bueno. Hoy, con 44 años a sus espaldas, 99 Grandes y 25 US Open empieza a ver el golf… y la vida de otra manera. Este viernes sí ha disfrutado. Se ha emocionado y lo ha valorado.
«Te vas dando cuenta a medida que te haces mayor lo que significa estar aquí, lo aprecias mucho más. He jugado muchísimos Grandes y ahora que lo que tengo más complicado me doy cuenta de lo difícil que es y lo valoro mucho más. Tiene mucho mérito y estoy muy orgulloso de estar aquí y haber pasar el corte después de 99 Grandes», explica realmente emocionado.
García admite que está trabajando desde hace tiempo para ser más feliz en el campo de golf. «Estoy intentando disfrutar un poco más. Soy muy perfeccionista y me gusta exigirme, pero tenemos que darnos cuenta, y lo estoy trabajando psicológicamente, de que somos humanos y fallamos, y hacemos bogeys y dobles bogeys. Lo importante es seguir peleando y puede que así vengan los birdies», explica.
Hoy lo ha hecho. Justo después del doloroso doble bogey del hoyo 2, ha sacado un gran birdie en el 3, siendo agresivo (más que ayer), para dejarla a un metro de la bandera. También ha sido agresivo en el 7 y ha pegado un tirazo a cuatro metros. Birdie. Ni siquiera el bogey del 8, tras fallar la calle, le ha amargado el día. De hecho, acto seguido ha pegado otro gran golpe en el 9 para cerrar la vuelta con el momentazo de Francesco Molinari que, jugando con él hacía hoyo en uno en el último para pasar justo el corte. Son las cosas buenas que pasan cuando la energía es positiva.
Es otra versión de Sergio García, más positiva, más humana y, desde luego, más peligrosa para todos si consigue mantenerla en el tiempo, incluso cuando vengan momentos peores. Si logra extender su bueno juego y esa misma actitud durante el fin de semana aún puede dar más de un susto a los de arriba. Hoy ha hecho 71 golpes, uno sobre par, con alguna dificultad más desde el tee, pero un gran control sobre sus hierros y pateando con determinación y mucho temple.
Con todo ello, Sergio ha vuelto a batir otro récord este viernes. Se ha convertido en el jugador de Europa que más cortes ha pasado en el US Open. Concretamente, son ya 20 fines de semana en el Grande más duro de todos. Sombrerazo para el de Borriol.



