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Danny Lee no quiere parar ahora…

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Danny Lee (-5) es un caso parecido al de Matteo Manassero. Según parece, todos cumplimos años menos ellos. El neozelandés, primer líder del Bridgestone, rompió la pana muy joven (aunque no tanto como el italiano) y le ha dado tiempo a ascender, caer, sufrir, rearmarse y volver a lo más alto siendo todavía un imberbe. Hace seis años que jugó su primer y único WGC en el recorrido Sur del Firestone (Akron, Ohio), cuando por cierto también abrió con una buena vuelta (68) para acabar más allá del puesto cincuenta…

Esta vez será distinto. Lee es hoy más consistente y, sobre todo, uno de los jugadores más en forma del mundo, rebosante de confianza tras su reciente y primer triunfo en el circuito americano. No en vano, ha terminado entre los cuatro primeros en tres de sus últimos cuatro torneos, aunque se quedara fuera del corte en St. Andrews. Como quiera que como profesional nunca ha asomado siquiera fugazmente en las grande citas, parece que el siguiente paso ‘lógico’ en su carrera debiera ser este. Y aquí lo tenemos: entregaba en primera ronda un 65, pero incluso pudo haber sido mejor su tarjeta de no haber fallado dos putts cortos.

Y eso que las condiciones de juego no son sencillas. Los greenes están firmes, lo que hace mucho más complicado, por ejemplo, parar la bola disparando desde el rough. Sólo 21 jugadores ganaban al campo, campando el resultado de -2 a sus anchas dentro del top ten al final del día. Así que desde este punto de vista se confirma que Sergio García (+1) y Pablo Larrazábal (+2) salvaron razonablemente los muebles en una accidentada jornada para ellos.

McDowell (-4), Jim Furyk (-4), Fowler (-3) y Rose (-3) han arrancado con fuerza. No tanto Jordan Spieth (PAR), aunque el joven texano, al igual que Larrazábal, impartía una clase magistral acelerada de juego corto después de sufrir en exceso de tee a green.

Resultados de la primera ronda del WGC Bridgestone Invitational