Pablo Larrazábal (+1) al fin ha podido con el recorrido Sur del Firestone (Akron, Ohio). Vuelta de 69 golpes, una menos en el día y un puñado de posiciones ganadas que han dejado el barcelonés a las puertas del mejor torneo de su carrera al otro lado del Atlántico. Pero queda mucho por hacer y si algo ha definido al juego del barcelonés esta semana ha sido precisamente el ir golpe a golpe.
Es la segunda vuelta bajo par de Larrazábal en este campo, fraguada de manera parecida a la primera, aquella de agosto de 2011: eagle en el hoyo 2, par 5, después de pegar un tirazo, tonteando incluso con el albatros, como entonces, porque su bola pasaba bien sujeta un palmo por la derecha del hoyo.
Pablo se ha sacado media espina. Sólo media porque de nuevo volvía a finalizar con un bogey en el 18 que afeaba una excelente vuelta. Pero esta vez el relato de los acontecimientos es bien distinto: venía de hacerle birdie a los hoyos 16 y 17 y, sobre todo, de firmar una recuperación mágica en el 15 tras embocar un chip desde el rough, pegando a unos catorce metros del hoyo. El caso es que el sábado fueron 22 las tarjetas por debajo del par, en un torneo en el que están jugando 48 jugadores del top-50 mundial, y la suya fue una de ellas…
Resultados de la tercera ronda del WGC Bridgestone Invitational



