El mismo lunes ya se hablaba y no se paraba de la posibilidad de jugar un Portugal Masters a 36 hoyos y dando gracias, en vista del tremendo temporal que se esperaba sobre El Algarve, del que avisaban todos los satélites habidos y por haber. Finalmente se han podido jugar las cuatro rondas, pero hay uno a quien no le habría importado jugar una quinta, y una sexta y una séptima. Andy Sullivan (-23), por supuesto. El inglés ha conseguido su tercera victoria de la temporada, dominando de principio a fin, encadenando dos 64 en las primeras rondas y ampliando su ventaja cada vez que se salía a jugar, hasta el punto de terminar con nueve golpes de diferencia sobre el segundo clasificado.
«Al principio de la ronda sí tenía alguna esperanza de coger a Sullivan, pero en vista del recital que nos ha dado y de que yo no estaba bien, ha habido un hoyo en el que ya he dejado de mirarlo», comentaba Eduardo de la Riva, compañero del inglés en el partido estelar junto a Chris Wood.
Sullivan se une de este modo a ese grupo de posibles novedades en el equipo de la Ryder europeo. Hay que pensar que hasta 2015 no había jugado ningún Grande y este triunfo le deja a punto de caramelo la entrada en el último que le quedaba por probar, el Masters de Augusta, ya que se mete de cabeza entre los cincuenta mejores del mundo (quienes acaban el año en el top-50 mundial se aseguran una plaza). Esto es, previsiblemente va a estar en todas las grandes citas y su nivel de juego es muy alto. Por algo dijo McIlroy lo que dijo hace casi nueve meses en Dubai: «me impresiona cómo juega al golf». Cuando está fino, en efecto es sencillamente impresionante.
De la Riva (-13) no ha jugado ni contra Sullivan ni contra el campo, sino que más bien ha mantenido una dura lucha consigo mismo desde el golpe de salida en el tee del hoyo 1, porque ha sufrido mucho con el driver en la mano. Sacando provecho de algunos golpes de genio con los hierros y, sobre todo, con los wedges, se iba manteniendo y hasta llegaba a aspirar a un segundo puesto en solitario sobre el mismo green del 18. «Yo ya dije que los torneos son a cuatro vueltas y mi caddie y yo teníamos claro que nadie nos iba a regalar un segundo puesto sin jugar. Tampoco voy a despreciar un tercer puesto en el circuito europeo, no me voy a quejar, pero me hubiera gustado jugar mejor«.



