
Diez de los sesenta competidores del Dubai Invitational, primer torneo de 2024 del DP World Tour, pertenecen al club de los top 100 mundiales. Pues bien, siete de ellos acaparan el top ten de la clasificación del torneo después de 54 hoyos y a falta de la ronda definitiva. Entre ellos, los dos mejores, números 15 y 2 el mundo, son también los dos primeros en la tabla y conformarán el partido estelar de la ronda dominical, como mandan los cánones más previsibles: Tommy Fleetwood (-15), que hoy ha entregado un 63 meteórico, y Rory McIlroy (-14), que se mantiene ahí arriba gracias a una notable vuelta de 67 golpes.
Uno se da un paseo por el recorrido del Dubai Creek Resort y, de entrada, quizá no termine de entender que el top ten de la clasificación ande todavía en cifras bajo par de un solo dígito (el acumulado de -8 con el que Adrian Meronk cierra dicho top ten), porque se trata de un campo más bien corto, con unas calles que no son especialmente estrechas, un rough que en apariencia no penaliza severamente y un viento que apenas ha sido protagonista a lo largo de la semana…
Ay, amigo, pero los greenes son otra cosa. Los greenes están firmes de verdad. Duros, bravos. No se domestican de cualquier manera. A lo mejor por eso, quién sabe, al final están arriba aquellos jugadores que según el ranking mundial son más completos o consistentes. En cualquier caso, parece éste un filtro de excelencia más que notable y a tener todavía más en cuenta en el golf profesional de élite, aunque no siempre puedan darse las condiciones necesarias para tener los greenes de esta manera, no nos pongamos tampoco estupendos.
A este Dubai Invitational de nuevo cuño y de hechuras tan relajadas en su formato Pro-Am (mañana, eso sí, ya juegan sólo los pros), se le han quedado unos últimos partidos de domingo de ensueño, con Tommy y Rory en el grupo estelar, con Thorbjorn Olesen (-12) y Jordan Smith (-11) en el penúltimo, y con otros tipos como Thriston Lawrence (-11), Rasmus Hojgaard (-10), Yannik Paul (-10) o Adrian Meronk (-8) enredando en los últimos emparejamientos.
No hace falta señalar que con greenes de granito o sin ellos, jugadores como Fleetwood son capaces de dejar algunas bolas muy cerca del hoyo. No digamos Rory. No obstante, es obligatorio también señalar que el inglés ha enchufado hoy un putt de seis metros de birdie, otro de casi cuatro metros y dos más, mucho ojo, de más de diez metros cada uno… Sea como sea, todo lo que no acabe mañana con una victoria de Tommy o de Rory resultaría sorprendente. El pulso, de entrada, está entre ellos dos, aunque tampoco haga falta recordar la legendaria capacidad que tiene este deporte de reventar cualquier previsión, por lógica que parezca.
Ningún español se ha metido en la pelea definitiva, aunque Adrián Otaegui (-6) no se haya quedado tan lejos con su tarjeta de 70 golpes de hoy. En su mano tiene, de todos modos, arrancar el año con un lustroso y zumbón top ten. No está nada lejos de ese objetivo el vasco, que mañana sale a jugar una hora y veinte minutos antes del partido estelar junto a Joost Luiten.


