
Adrián Otaegui (-16) se ha quedado a las puertas de su segunda victoria en apenas dos meses y la quinta de su carrera en el DP World Tour. No hay muchos peros que ponerle a su vuelta final en el Alfred Dunhill Championship.
El golfista español ha jugado como un reloj. Se cuentan con los dedos de una mano (y sobran dedos) los golpes que ha fallado y ha estado en la pelea en todo momento. Simplemente, como ocurre otras muchas veces, se ha encontrado con otro jugador más inspirado. Se trata del sudafricano Ockie Strydom (-18). El ‘eterno segundón’ del Sunshine Tour, a sus 37 años, ha logrado hoy la victoria más importante de su vida. Adrián ha terminado segundo en solitario a dos golpes.
Otaegui ha vuelto a demostrar en Leopard Creek dos virtudes que lo acompañan desde que se hizo profesional y donde muy pocos le hacen sombra. Prepara los campos de golf con el nivel de detalle y minuciosidad a la altura de los mejores del planeta. Este trabajo previo le permite construir la mejor estrategia y le facilita seguir el plan a pies juntillas. Cree a tope en lo que hace porque se ha dejado las horas y los ojos estudiándolo. Esto le da un plus de confianza respecto a otros.
La segunda cualidad de Otaegui es el extraordinario control emocional que exhibe siempre. Lo mismo da que sea la primera, la segunda, la tercera o la cuarta jornada. Lo mismo da que esté pateando para birdie, eagle o triple bogey. Lo mismo da que esté jugando para ganar un torneo o para acabar en el puesto 80º. Siempre lo hace igual. Siempre repite la misma rutina. Siempre mantiene el mismo nivel de concentración. Esto permite que cuando realmente está jugando para ganar, nada cambia. Es lo mismo de siempre. Lo difícil es hacerlo cuando las cosas van mal y Adrián lo consigue. Es pura estabilidad. Equilibrio.
Otaegui ha jugado hoy un gran golf en Leopard Creek. Ha hecho 68 golpes, no ha cometido ningún bogey y lo único que le ha faltado para ganar es haber metido algún putt más de cinco o seis metros. Se ha dejado muchas opciones y, raro en él, no ha metido casi ninguno. Un buen ejemplo son los hoyos 13, 14 y 15, donde ha pateado para birdie desde distancias razonables, pero no ha encontrado el hoyo. Eso es lo que le ha impedido meter aún más presión a Strydom, aunque su vuelta ha sido suficiente para acabar segundo en solitario, incluido un birdie de manual en el hoyo 18 con un tercer tiro fabuloso a dos metros de la bandera.
Strydom ha cimentado su triunfo en la excepcional respuesta que ha dado al grave tropiezo del hoyo 9, donde ha cometido un doble bogey. Ha sido ahí donde Otaegui se ha puesto en cabeza del torneo y donde todo podría haber dado un giro radical. Sin embargo, Strydom ha hecho cuatro birdies en los siguientes cinco hoyos, pegando un tirazo tras otro, siendo más agresivo que nadie, buscando la victoria con la desesperación de quien se ha quedado demasiadas veces a las puertas.
Antes de Leopard Creek, Strydom tenía ya una victoria en el Sunshine Tour, solo una en 258 torneos. La consiguió en 2019, en el Vodacom Origins Sishen. Sin embargo, lo que más ha cosechado en su carrera, por lo que se venía definiendo su palmarés, era por los segundos puestos. Entre el Big Easy, segunda división sudafricana, y el Sunshine Tour, Ockie ha acumulado nada menos 19 segundos puestos. Una barbaridad. Más de un siete por ciento de sus resultados. Sólo este año ya sumaba tres.
Quizá por ahí se pueda entender su manera de jugar hoy siempre al ataque. Sólo cuando ha cogido tres golpes de ventaja ha empezado a pensar más en el resultado, y no siempre, ya que su tiro en el 16, un peligrosísimo par 3 con mucha agua, ha sido uno de los más valientes del día. Sombrerazo para Strydom que ha puesto todo de su parte para ganar y lo ha conseguido.
Obviamente, con este triunfo le cambia la vida cuando se acerca ya a la cuarentena. Strydom dejará atrás el Sunshine Tour y jugará el Circuito Europeo, empezando por esas dos grandes citas de Abu Dhabi y Dubai a principios de año. Hasta la fecha, antes de esta semana, sólo había jugado 38 torneos en el DP World Tour y había pasado únicamente la mitad de los cortes.
Hay que darle mucho mérito a Strydom porque no ha sido un día fácil de golf. Ha soplado más viento que en días anteriores y los greenes estaban considerablemente más duros. Las rondas de Burmester (72), Bekker (71), Grace (70) o Jamieson (76) así lo atestiguan.
En cuanto al resto de españoles, ha habido de todo, Santi Tarrio (-4) ha hecho 70 golpes y ha recuperado algunas posiciones, mientras que Jorge Campillo y Alejandro Cañizares han caído en picado con vueltas de 79 y 81 golpes.


