
A veces, admite Camilo Villegas, no mira sus tatuajes con tanta frecuencia como debería: el de su muñeca izquierda es la palabra «actitud» y el de la derecha dice «energía positiva». Hay muchas cosas que no se pueden controlar en la vida, pero esas cosas sí se pueden controlar. No se puede controlar la pérdida de un hijo con sólo 22 meses. Mía, la hija del colombiano de 41 años, murió en julio de 2020 después de una lucha de cuatro meses contra los tumores de su cerebro y su columna.
No se pueden controlar las lesiones y los problemas en el campo que casi enviaron a Villegas de regreso a la Escuela. Hasta hace ocho días estaba inscrito en la segunda etapa del PGA TOUR Q-School, aunque su segundo puesto en el World Wide Technology Championship le valió un lugar en la Final, aunque sin garantías de que volviera a tener un calendario completo del Tour. Pero Villegas controló su juego, su bola, sus emociones el domingo en el Butterfield Bermuda Championship y después de un 65 regresó en Port Royal al círculo de ganadores en el PGA. Nueve años –y una trágica derrota– desde su última corona de la Gira de las cuatro totales que acumulaba hasta ayer.
«Hay muchas cosas que no puedes controlar en la vida, pero supongo que estas dos (actitud y energía positiva) sí. Debes tener una buena actitud en la vida, aunque más fácil decirlo que hacerlo a veces. Y puedes llevar la energía no sólo a ti mismo sino a las personas que te rodean y eso es algo por lo que todos deberíamos esforzarnos», subrayó el sudamericano, apodado Spiderman por su forma de leer las caídas de los greenes agachado a cuatro patas, tras su emotiva victoria.
«Me siento increíble. Han sido nueve años desde mi último triunfo en los que a veces dejas de creer, pero nunca levantarme temprano y trabajar. La vida es interesante, tiene altibajos tanto en lo personal como en lo profesional, sólo tienes que seguir un camino y mantener tu mente donde debe estar. Como dije, soy un trabajador incansable, me encanta trabajar, tener un propósito cada mañana, y eso es lo que hice. Al principio del año las cosas no iban bien, era el momento de hacer un pequeño cambio en el swing, aunque nunca me han gustado los grandes cambios en el swing, pero confié en el tipo con el que empecé a trabajar, José Campra, y me dijo que necesitaba un año. Me alegra que haya sido menos tiempo. Estoy orgulloso de mí mismo y de todos los que apoyan al Team Villegas«, dijo emocionado tras su victoria.
La victoria le da a Camilo todos los parabienes habituales del Tour: un billete para el Masters, una exención de dos años en el PGA y una oportunidad de abandonar su carrera de comentarista televisivo. Villegas, que fue asistente de Trevor Immelman en la Presidents Cup de 2022, reconoció que era demasiado pronto para pensar en jugar la edición del próximo año, pero dijo que quería «seguir siendo parte de ese grupo. Equipo para siempre».
Adam Scott, un viejo amigo y compañero habitual del Equipo Internacional, no podía estar más feliz por el triunfo del colombiano. «Las últimas dos semanas han sido increíbles, así que estoy feliz por Camilo», afirmó el australiano.
Positividad. Luz al final del túnel. Una victoria de una gran pérdida. Villegas sonrió y festejó la celebración bañada en champán con media docena de jugadores latinos en el green 18 del Port Royal Golf Club, y luego miró al cielo. Una victoria como marido. Una victoria como padre. Una victoria para Mía. «Mi pequeña allá arriba está mirando», aseguró en la entrevista posterior a la ronda en Golf Channel. «Ella está donde necesita estar después de una larga pelea». A todos se les puso la piel de gallina al escuchar las palabras de Spiderman Villegas.


