Inicio Grandes Circuitos PGA Tour «Lo de hoy demuestra lo estúpido que es este juego»
La misteriosa ecuación del golf que jamás nadie conseguirá resolver

«Lo de hoy demuestra lo estúpido que es este juego»

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La simple observación directa de su cuerpo ya daba alguna pista sobre el asunto. Después, Tyrrell Hatton no tenía ningún problema en confirmarlo. Se le ha ido la mano en las fiestas. «Digamos que no me he cuidado en diciembre», admitía ayer después de entregar una tarjeta de once bajo par, su resultado más bajo como profesional. Su figura lo delata.

Con estos antecedentes resulta aún más inexplicable su vuelta de 62 golpes en el Plantation course de Kapalua para colocarse segundo en el The Sentry. «Estoy tieso. Mi cuerpo no se está moviendo bien. Sólo hay que ver algunas líneas de mis golpes para comprobarlo. He tenido suerte de que las que he fallado no me han penalizado demasiado, me las he apañado, y después lo del putt ha sido una locura. He metido todo lo que se puede meter y más (incluido el de eagle de 30 metros en el 18)», explica.

Se podría decir que Hatton no ha sido el mejor ejemplo posible de la pretemporada que debe tener un golfista profesional. Desde la Final de Dubai sólo ha jugado una vuelta de 18 hoyos antes de viajar a Hawái y su preparación se ha restringido a media de hora de bolas en una cancha de prácticas regentada por su padre una semana y media antes del The Sentry. Si a esto le unimos un viaje infernal de Londres a Kapalua, 25 horas de puerta a puerta, incluida una escala en el aeropuerto de Los Ángeles que se fue de las manos por una avería en el avión, pues no parece que sean los ingredientes más apropiados para esperar una buena vuelta. «Este once bajo par demuestra lo estúpido que es este juego. Ahora mismo soy un tablón de madera y lo que me queda… (la semana que viene juega de nuevo en Hawái, de ahí al Desert Classic de Dubai y vuelta a Estados Unidos…)», apunta.

Seguro que muchos amateurs que estén leyendo esta historia se sienten identificados con lo que cuenta Hatton. A cuántos les ha pasado eso de llegar a un día de golf con unas sensaciones horribles y hacer un gran resultado y viceversa. «Y ahora que lo estoy contando, seguro que lo gafo y mañana no salen bien las cosas», remataba Hatton. Otra perla que a buen seguro pueden contar todos los aficionados a este deporte. Por eso, no hay nada mejor que encajar las cosas como vienen, aunque Hatton sea el menos capaz del mundo de hacer eso. «Mira que las expectativas no eran buenas, pues ni por esas, todavía me cabreo mucho cuando el golpe no es bueno», señala.

En esa misma línea se expresó Collin Morikawa, quinto clasificado con -14, a dos golpes de Scheffler. No se ha sentido bien encima de la bola y, aún así, ha conseguido sacar adelante una notable vuelta de seis bajo par. «Lo mejor es que estoy sólo a dos golpes de la cabeza. Hoy no me encontraba nada bien. Ahora tengo que hacer un ejercicio mental importante. Otras veces que me ha pasado esto, he pensado: bueno, si hemos salvado bien el día malo, seguro que las cosas mañana van a ir mucho mejor… Y no ha sido así. Tengo que concentrarme de nuevo y salir a por todas», explicaba.

En el lado contrario de esta misteriosa ecuación golfística está el surcoreano Tom Kim. Es el jugador que más greenes en regulación ha cogido en el torneo (34 de 36) y, sin embargo, ocupa el puesto 39º con un total de ocho bajo par. La explicación está en los greenes. Ha metido nueve putts de birdie o eagle y cinco de ellos han sido desde menos de metro y medio. Sin embocar, no hay paraíso. Y mucho menos en Kapalua.

No traten de entenderlo, simplemente acéptenlo.

Resultados en directo del The Sentry