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Jake Knapp desvela la principal enseñaza que ha sacado de su triunfo en México

Quien no se vea reflejado en las palabras de Knapp, que tire la primera piedra…

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Jake Knapp
Jake Knapp posa con el trofeo de campeón del Mexico Open.

Minutos después de ganar a los 29 años su primer torneo en el PGA Tour, Jake Knapp confesaba abiertamente la primera enseñanza que había sacado de su victoria en el Mexico Open. ¿Algún ajuste técnico revolucionario? ¿La sensación definitiva en el swing? ¿Una charla crucial con su coach mental antes de la última ronda? ¿Mirar o no mirar las pantallas electrónicas con los resultados? ¿Una forma distinta e infalible de leer las caídas en los greenes? Nada de eso. Lo que aprendió y está decidido a aplicar de aquí hasta el fin de sus días es llegar con más tiempo al campo de golf. Tal cual.

Que levante la mano el lector o lectora de Ten Golf que no se sienta identificado con esta historia. Cuántas veces hemos llegado corriendo al tee del 1, sin apenas tiempo para tirar dos putts, por supuesto sin calentar y cinco horas después nos preguntamos extrañados por qué hemos hecho sólo 24 puntos. Pues aunque no lo crean, a los profesionales también les pasa de vez en cuando.

Knapp aseguraba ayer después de levantar el trofeo en el Vidanta Vallarta que la noche del sábado durmió a pierna suelta, se despertó bien temprano el domingo y, aún así, se le echó el tiempo encima. «¿Que qué aprendo de mi victoria? Siempre se puede aprender algo importante de todas las experiencias, buenas o malas. Hoy aprendí algo de mí y de mi comportamiento cuando estoy bajo tanta presión como hoy. Siento que todos mis errores (sólo cogió dos calles en toda la jornada) proceden de la misma causa: debí haber calentado un poco más por la mañana. Estuve demasiado acelerado en el proceso de llegar al tee del 1. La próxima vez llegaré antes al campo. Pienso darme más tiempo y no presionarme tanto, porque al fin y al cabo el objetivo debe ser bajar tu ritmo cardíaco en vez de subirlo».

Pues ya saben, a ver si vamos tomando todos buena nota de estos sabios consejos.

La historia de Knapp es curiosa. Su primer recuerdo en un campo de golf fue en un WGC Match Play en Arizona. Tiger Woods apalizó a Stephen Ames. El final del partido le pilló allí y fue uno de los críos que se desagañitó para conseguir un recuerdo de su ídolo. Steve Williams, caddie de Tiger por aquel entonces, le dio una bola. Tuvo suerte. Desde entonces y hasta hoy la tiene bien visible en el escritorio de su casa.

Es rookie del PGA Tour con 29 años, algo que indica que detrás hay, al menos, una historia interesante y distinta. Aunque no lo explica, da la sensación de que su golf fue otra de las víctimas del COVID. Se hizo profesional en 2016 y después de dar algún que otro tumbo por diferentes mini-tour, algo que no es tan extraño, firmó una gran temporada en el PGA Tour Canada en 2019, con dos victorias, un segundo puesto y un tercero. Su excelente rendimiento le permitió dar el salto al Korn Ferry Tour. No tardó en destacar. Fue noveno en México, justo antes de que el mundo se detuviera por el coronavirus. Su golf también se detuvo. Crisis.

A la vuelta del parón ya nada era igual. Fue encadenando malos resultados en 2020 y 2021 en el Korn Ferry Tour, perdió la categoría y durante nueve meses entre el otoño del 21 y la primavera del 22 trabajó como portero de un club nocturno en Scottsdale. Volvió al PGA Tour Canadá, firmó otro gran año, volvió a ganar un torneo y su evolución ya ha sido imparable. En 2023 completó una temporada muy buena en el Korn Ferry Tour. no ganó, pero sumó 10 top 10. Ahora, su vida ha dado un giro de 180 grados. Por calidad y pegada, hay que ponerlo en el radar. Hasta dónde llegue su ambición, determinará cuál es su techo.