El santuario americano ha sido profanado. Pebble Beach ha resultado zarandeado por el mismo señor que ganó el US Open y que hace apenas tres meses estaba haciendo birdies en el Real Club de Golf de Sotogrande.
Wyndham Clark ha puesto patas arriba este sábado el AT&T Pebble Beach Pro Am tras firmar la vuelta más baja de la historia en este campo. 60 golpes. Doce bajo par. Y con tres opciones muy claras en los hoyos 16, 17 y 18 de bajar de 60 golpes. Un gol por la escuadra es siempre un gol por la escuadra, pero no es lo mismo meterlo en Wembley que en el Craven Cottage. Pues eso, en Pebble Beach.
Clark ha hecho saltar por los aires el torneo. Ha venido desde las profundidades de la clasificación hasta la primera plaza, aunque todavía deberá sudar tinta para ganar el torneo. Se ha colocado en cabeza con -17, con un golpe de ventaja sobre Ludvig Aberg (-16), dos sobre el inasequible Matthieu Pavon (-15) y tres sobre Mark Hubbard y Thomas Detry. A cuatro se encuentran Jason Day, Justin Thomas, Scottie Scheffler y Tom Hoge. La lógica más aplastante indica que entre ellos nueve debería estar el ganador.
Clark sudará tinta… o no. De hecho, es posible que gane el torneo sin tan siquiera vestirse de corto. El parte meteorológico para el domingo y el lunes es horrible. Se espera mucha lluvia y un viento muy fuerte, con rachas que podrían alcanzar los 70 kilómetros por hora. Desde el PGA Tour no se descarta, de hecho, que no se pueda jugar y que, por tanto, el torneo quede reducido a 54 hoyos. De ser así, el 60 de Wyndham ganaría aún más relevancia.
El golfista de Colorado ha desplegado un golf descomunal en los primeros 14 hoyos. Ha hecho ocho birdies y dos eagles en este tramo. Se ha colocado con -11 a falta aún de cuatro hoyos. Sus números son una locura. Ha hecho 28 golpes en los primeros nueve y ha firmado un parcial de seis bajo en los cuatro pares 5. Sólo hay tres jugadores que hoy han hecho más bajo par en sus 18 hoyos que él únicamente contando los pares 5. Ha cazado nueve calles, 16 greenes y ha sacado más de cinco golpes de media al torneo en los greenes. Ha embocado más de 57 metros de putt, prácticamente los mismos que Scheffler, Aberg y Detry sumados (el partido estelar).
Es cierto que hoy las condiciones estaban muy propicias en Pebble Beach. El campo estaba muy receptivo, blando por la lluvia, y las bolas se clavaban como dardos en los greenes incluso saliendo del rough. Aún así, tampoco crean que lo han reventado. Clark, sí, obviamente, Jason Day también, con 63 golpes, y Hubbard ha hecho 65. En cualquier caso, la media de golpes en el precioso recorrido de Carmel ha sido la más baja de los últimos 40 años. No ha soplado una gota de viento.
Clark tendrá que hacer frente, si se juega, al respondón golf europeo. Ahí están Aberg, Pavon y Detry, metidos de lleno en la batalla. No deja de sorprender lo que están haciendo los tres. El sueco parece que lleva 40 años en el PGA Tour por su tranquilidad, Pavon no parece que vaya a arrugarse jamás y Detry, con algún sufrimiento de más ahora que se acerca la meta, ha conseguido mantenerse.
El que lo ha pasado fatal este sábado es Scheffler. De nuevo, nube negra en los greenes. Ha llegado incluso a perder la paciencia, pagándola con alguna valla publicitaria, algo muy raro en su habitual proceder. Ha terminado enfadado y frustrado, sin ganas de hablar y deseando pasar página y pensar ya en mañana. Se le han escapado una cantidad ingente de putts cortos, perdiendo casi dos golpes en esta parcela con el torneo. Eso sí, como consiga patear con la efectividad del viernes, aún se puede llevar la victoria.



