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El diario de Javier Erviti, caddie de Renato Paratore en los Juegos Olímpicos

Diario de un olímpico azzurri urdin: mi primera incursión en el lanzamiento de peso

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Entrenamiento del equipo italiano de lanzamiento de peso. © Javier Erviti

Otro día de calor y humedad en Tokio. Cómo aprieta, madre mía. Se pasa mal en el campo de golf, así que no me puedo ni imaginar cómo estarán otros deportes al aire libre con una mayor exigencia física. Hoy hemos jugado un poco mejor y con un buen final, con cuatro birdies que incluso pudieron ser alguno más. Contentos. A ver si podemos acabar bien el domingo.

El viernes tuve más tiempo y me integré en el primer entrenamiento de mi vida de lanzamiento de peso… y probablemente el último. Como íbamos en el primero partido y pudimos acabar antes de la primera suspensión, nos fuimos pronto a la villa. No tenía a nadie con quien jugar al Call of Duty y no me quería dormir, así que me fui a la pista de atletismo a ver lo que había.

Allí estaban entrenando algunos italianos. Unos lanzaban peso y otros hacían series de velocidad de 300 metros. Madre mía la velocidad a la que van. Impresiona muchísimo verlo en directo. En televisión no se aprecia porque todos van muy rápido y no tienes referencias, pero cuando los ves en vivo te asustas. Es espectacular y seguramente no serán ni los mejores del mundo…

Sin embargo, ayer decidí meterme de lleno en el primer entrenamiento de lanzamiento de peso de mi vida. Estuve un buen rato con ellos, como una media hora. Me coloqué más o menos donde cae su bola. Os cuento. Ellos la tiran a unos 21 metros, pues bien, yo por colaborar les devolvía las bolas… Con las dos manos no hacía ni dos metros. ¡Ni dos metros! Pero qué es esto. Y ellos, entrenando, casi calentando, a 20 metros. Alucinante.

Estuve hablando un rato con Zane Weir, un italiano de origen sudafricano que me estuvo explicando que partían 32 en la clasificación y se metían doce para la final. Su objetivo era entrar en esos doce. Lo que más me llamó la atención es que el que la tiraba más lejos, al menos ayer, era uno más delgado que los otros. Está claro que al final, como en cualquier deporte, lo más importante es la técnica. Yo no sé nada de peso, pero eso me sorprendió.

El gimnasio donde entrena el equipo italiano. © Javier Erviti

Después de esa experiencia me fui al gimnasio para estirar y hacer algo de pesas. Estaba yo sólo haciendo algunos ejercicios con seis y ocho kilos y, de pronto, apareció Nick Ponzio, otro de los italianos que va a competir en peso. Lo primero que hizo fue coger una barra y ponerle peso para entrenar haciendo arrancadas rápidas. Le puso a la barra 90 kilos a cada lado. 180 kilos más la barra. Y yo con mis ocho kilitos… Me dio la risa. Como decía Justin Thomas, al menos sé que en el gimnasio no me voy a tener que pelear con nadie por la pesa de ocho kilos. Fue un día muy interesante y curioso. Mi primera incursión en el lanzamiento de peso. Son enormes e impresionan cómo tiran la bola.

Después cenamos donde siempre y a dormir. El campo sigue muy parecido, los greenes se mantienen blandos y los resultados son similares.