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US Open Championship 2022

The Country Club, LA GUÍA: historia, mitos, leyendas y datos técnicos y prácticos

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Tras la remodelación de Gil Hanse, el corto pero estratégico hoyo 11, par 3, será parte del recorrido del US Open por primera vez desde 1913. © John Mummert/USGA
Tras la remodelación de Gil Hanse, el corto pero estratégico hoyo 11, par 3, será parte del recorrido del US Open por primera vez desde 1913. © John Mummert/USGA

Un pequeño prefacio para fanáticos o frikis impenitentes: cuando esta semana vea usted subirse a Jon Rahm, por poner el caso, al tee del hoyo 11, un par 3 corto y hermosísimo (no llega a los 120 metros de longitud, ver foto de portada), piense que, hasta esta semana, los últimos jugadores que pasaron por allí compitiendo por un US Open o por cualquier otro título de talla mundial, fueron Francis Ouimet, Harry Vardon y Ted Ray, cuando tuvieron que disputar un desempate a 18 hoyos el sábado 20 de septiembre de 1913 para dilucidar al ganador de la 19ª edición del Abierto de los Estados Unidos…

Sirva como sabroso aperitivo. Ya volveremos a tal encrucijada y legendario lugar. Pero ahora retomemos el hilo del orden y el concierto. ¿Por qué el The Country Club, escenario de la 122ª edición del US Open, está considerado como una de las Catedrales del golf estadunidense y mundial? Sobre todo, porque fue uno de los cinco clubes fundadores de la United States Golf Association (USGA) en 1894. Los otros cuatro son: Newport Country Club, Chicago Golf Club, Shinnecock Hills y St. Andrews Golf Club (está en Nueva York, no confundir con el St.Andrews escocés). Además, por algunos hechos que sucedieron durante y después del US Open de 1913, que ahora detallaremos, ligados a la actuación y victoria en aquel torneo de un amateur estadounidense de 20 añitos, Francis Ouimet.

– The Country Club se encuentra en Brookline, suburbio situado apenas a cinco kilómetros al sudoeste del centro de Boston. Se fundó en 1882, aunque en sus inicios era un club más de equitación y otras actividades, así que el primer esbozo de campo de golf no se construye hasta 1893 (seis hoyos diseñados por miembros del club, que pasaron a ser nueve en 1894 y finalmente a un primer recorrido de 18 en 1899, ambas ampliaciones ya bajo la supervisión de Willie Campbell, profesional escocés que, entre otras cosas, jugó la primera edición del US Open en 1895).

Aquel primer recorrido de 18 hoyos, ligeramente ampliados y retocados en años siguientes, se divide en realidad en el Clyde nines y Squirrel nines, sendas vueltas de nueve hoyos a las que se añadió una más, Primrose nines, en 1927, diseño de William Flynn. Clyde y Squirrel componen lo que formalmente se conoce como el Main course, el recorrido principal, donde se disputó el US Open de 1913, así como el US Women Amateur en 1902, el primer torneo de la USGA que acogió, y los US Amateur de 1910 y 1922.

Pero en este club se han jugado también otros dos US Open más, en 1963 y 1988, en un recorrido que incluía también algunos hoyos del Primrose nines, tal y como ocurrirá esta semana. El galimatías en el ‘routing’ del campo es más que serio, respecto a los utilizados en las ediciones de 1963 y 1988, puesto que algunos hoyos cambian de enumeración y hasta de par, pero quedémonos con estos datos:

Tal y como está conformado el recorrido de esta semana se juegan catorce hoyos del Main course y cuatro del Primrose nines. Y se puede decir alto y claro que jamás se ha jugado torneo alguno en la historia del The Country Club con esta ruta, que responde al rediseño realizado por el equipo de Gil Hanse sobre una longitud máxima de 7.254 yardas (6.633 metros), par 70.

El rediseño de Hanse se ha realizado tomando como modelo una importante colección de fotos del campo realizadas en un US Amateur que se jugó allí en 1934. Y se ha hecho con el objetivo ineludible de recuperar la esencia primera del campo, lo que por ejemplo nos llevará a ver esta semana greenes un poco más grandes que los de 1988 o que los del US Amateur de 2013, el último gran torneo que se ha disputado allí, recuperando algunas posiciones de bandera muy interesantes y desapareciendo algunas franjas de rough que había entre los bunkers y los greenes.

El hoyo 10 de esta semana es un par 4 de 499 yardas que en 1988 se jugó como hoyo 9 y par 5 de 510 yardas.

El hoyo 14 de esta semana es un par 5 de 619 yardas que en 1988 se jugó como hoyo 12 y par 4 de 450 yardas.

Una curiosidad. Los hoyos 1 y 18 estuvieron mucho tiempo ‘incluidos’ dentro de la pista de carreras de caballos, el hipódromo, del club, tal y como se aprecia en la foto:

Las calles de los hoyos 1 y 18 en The Country Club alguna vez se asentaron en el campo interior de la pista de carreras. © The Country Club
Las calles de los hoyos 1 y 18 en The Country Club alguna vez se asentaron en el campo interior de la pista de carreras. © The Country Club

Otra tremenda curiosidad. En el hoyo 3, par 4 de 499 yardas, la calle se estrecha hasta límites insospechados a 330 yardas del tee, punto en el que sólo hay poco más de ocho metros de anchura. En este hoyo se aprecia una de las potentes características del campo, las protuberancias rocosas que afloran e incluso dan contorno a las calles. El nombre geológico de este material rocoso es Roxbury Puddingstone y es muy habitual en todo el estado de Massachusetts.

Tan solo un jugador español ha pisado el The Country Club en un US Open. Seve Ballesteros, por supuesto, en la edición de 1988 (Scott Fernández también lo hizo en el US Amateur de 2013). Y el genio cántabro, como casi siempre, tuvo tiempo de dejar su sello con una gran primera vuelta de 69 golpes que lo llevó a la cuarta posición, a un solo golpe de tres colíderes, Gilder, Lyle y Nicolette. Después, las cosas no fueron tan bien (vueltas de 74, 72 y 73), aunque terminaba en una digna 32ª posición un mes antes de ganar su tercer y último Open en Royal Lytham.

– Vayamos con la importancia capital de este campo y lo que allí sucedió para la historia del golf. Como ya se ha apuntado, Francis Ouimet ganó en el The Country Club el US Open de 1913, superando a Harry Vardon y Ted Ray, las dos estrellas británicas que habían cruzado el charco para realizar una amplia gira de torneos en Estados Unidos con aquel US Open como colofón. En aquellos momentos Ray y Vardon eran considerados sin discusión los mejores jugadores del mundo: el primero había ganado el  Open Championship de 1912 y venía de ser segundo en el de 1913, que se había jugado en junio, dos meses antes de este US Open, retrasado a septiembre precisamente para que los británicos pudieran acudir; el segundo, Vardon, era ya poco menos que un mito, con cinco Jarras de Clarete en su palmarés, la última en 1911, a la que añadiría una más en 1914.

Bien, pues estos dos hombres, precisamente ellos dos, igualaron en cabeza después de 72 hoyos con un caddie del club, Francis Ouimet, amateur de 20 años para más señas, que vivía a unos metros de la calle del 17, y los tres tuvieron que salir a jugar un desempate a 18 hoyos. Tal historia, bestial paradigma del sueño americano, porque además Ouimet llevaba como caddie a un crio de diez añitos, Eddie Lowery, llevó el golf a las portadas de todos los diarios y contribuyó a popularizar este deporte hasta límites insospechados. Se estima que en 1913 jugaban al golf unos 250.000 americanos y en apenas diez años (1913-1923) ya eran más de dos millones y medio los practicantes…

Francis Ouimet y su caddie , Eddie Lowery. © The Country Club
Francis Ouimet y su caddie , Eddie Lowery. © The Country Club

Ni siquiera la gesta del equipo estadunidense en la Ryder de 1999 en este campo, que remontó en los individuales del domingo un resultado en contra de 10-6, se acerca en transcendencia al triunfo de Ouimet. Lo de 1999 fue eso, una gesta deportiva, emocionante y hasta inspiradora; lo acaecido en Brookline en 1913 sencillamente cambió el rumbo de la historia de un deporte.

Algo a tener en cuenta, o quizá no: los tres US Open que se han jugado en este campo terminaron con un play off de desempate. En 1913 el citado de Ouimet, Ray y Vardon; en 1963, el que ganó Julius Boros a Jacky Cupit y Arnold Palmer; y en 1988 el que Curtis Strange ganó a Nick Faldo.

Regresemos, para finalizar, al comienzo. Al hoyo 11, el par 3 corto que 109 años después vamos a poder disfrutar esta semana. Entonces, en 1913, se jugaba como hoyo 10 y allí, en la ronda de desempate que disputaban Ouimet, Vardon y Ray, el joven desconocido estadounidense hizo par, mientras los dos monstruos británicos firmaban sendos bogeys… Es curioso, pero habían llegado hasta ese hoyo de nuevo empatados los tres y Ouimet tomaba en este par 3 una ventaja que ya nunca abandonaría. En el hoyo 15 Ray se descolgaba firmando un ‘6’ y la resistencia de Vardon llegaría hasta el 17, donde un birdie de Ouimet lo descolocaba y lo llevaba al desastre en el 18. Así, el cuento de hadas se hacía realidad con un registro final de Francis de 72 golpes, por los 77 de Vardon y los 78 de Ray.

1 COMENTARIO

  1. Gran articulo lleno de curiosidades de un campo legendario. Solo se os ha olvidado, a modo de curiosidad, que existe una pelicula de Disney basada en los hechos del US Open de 1913 y que se llama «The Greatest game ever played». Si no la habeis visto la recomiendo.

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