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Reed abre la caja de los truenos con dos misiles a Spieth y Furyk

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Patrick Reed manda callar al público americano con su clásico gesto. © Golffile | Fran Caffrey
Patrick Reed manda callar al público americano con su clásico gesto. © Golffile | Fran Caffrey

La ‘task force’ nació tras la dura derrota de Estados Unidos en Gleneagles hace cuatro años. El equipo americano tocó fondo en Escocia y se sentaron las bases de una nueva manera de proceder. Era un consejo de sabios, con las grandes figuras americanas involucradas y todos remando en la misma dirección, tomando todas y cada una de las decisiones por consenso y tratando de demostrar la misma o más unión que en Europa. La idea era mostrarse realmente como un equipo. Como los tres mosqueteros. Uno para todos y todos para uno.

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La decisión se tomó tras unas frías y duras declaraciones de Phil Mickelson contra Tom Watson, capitán americano en 2014, durante la rueda de prensa posterior al torneo y con todo el equipo sentado frente a los periodistas, incluido el propio Watson. Parecía que las heridas habían cicatrizado con la victoria en Hazeltine en 2016. Parecía que la ‘task force’ era el oráculo que tanto tiempo habían estado buscando. Realmente lo pareció. Estados Unidos jugó como bloque y daba la sensación que había arrancado una nueva era. Sin embargo, Patrick Reed dinamitó todo esto ayer tras una derrota que, sin duda, ha hecho más daño que la de Gleneagles.

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La última pregunta en la rueda de prensa del equipo americano ayer domingo por la noche en el Golf National fue para Reed y Spieth. Le cuestionaban sobre la decisión de Furyk de separarlos como pareja después del éxito que habían tenido en Escocia y Hazeltine. Tomó la palabra Jordan y fue políticamente correcto, acorde a ese nuevo espíritu americano. “Todos estamos involucrados en la decisiones que se toman y no hay ningún problema. Es un equipo con muchísimo nivel y se podrían hacer tantas parejas como quisiéramos. No hay ningún problema”. Patrick Reed no abrió la boca.

«Es obvio que el problema es que Jordan no quiere jugar conmigo»

No obstante, una hora después recibió una llamada del New York Times. Y ahora sí, habló. Largó. “Me ha sorprendido la respuesta de Jordan en la sala de prensa. Espera una reacción más parecida a la de Mickelson en 2014… Es obvio que el problema es que Jordan no quiere jugar conmigo. Yo no tengo ningún problema con él. Cuando estamos en escenarios así, no me importa si le caigo bien a la persona con la que juego o si esa persona me cae bien a mí. Se trata de hacer un buen trabajo y funcionar como pareja. Y está claro que Jordan y yo nos hacemos mejores cuando jugamos juntos”. Primer misil de Reed a la línea de flotación de la Armada americana.

El misil, además, venía reforzado, por si no querían ustedes más polémica, por la mujer del propio Patrick Reed, Justine. En Twitter escribió ayer que “si quieren saber por qué no jugaron juntos Jordan y Patrick se lo tendrán que preguntar a Jordan”. Más madera para alimentar el fuego USA.

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El segundo misil de Reed fue dirigido contra Jim Furyk y su decisión de dejarlo sentado en los fourballs del viernes y del sábado. “Para alguien que ha tenido tanto éxito como yo en la Ryder Cup, no parece muy inteligente dejarlo dos veces sin jugar en una semana…”. Bomba va.

“Para alguien que ha tenido tanto éxito como yo en la Ryder Cup, no parece muy inteligente dejarlo dos veces sin jugar en una semana…”

La relación entre Reed y Spieth se enfrío de manera decisiva cuando el vigente campeón del Masters de Augusta lo puso de ejemplo en una crítica a una decisión arbitral. “Está claro que a mí no me han permitido dropar porque yo no soy como Jordan Spieth, el niño bonito del Tour”. De aquellos polvos vienen ahora estos lodos.

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Ahora, sólo queda ver cómo evoluciona esta agria polémica que abre una grieta en la famosa ‘task force’ del equipo americano de la Ryder.