Jorge Campillo (-2) ha protagonizado hoy un arranque más que convincente en el Valero Texas Open, aunque en realidad su tarjeta final de 70 golpes, que lo coloca en la zona caliente, a un solo golpe del top ten, ha dejado al jugador con más mal sabor de boca que otra cosa.
En primer lugar, porque el extremeño arrancaba de manera fulgurante por el hoyo 10 del Oaks course del TPC San Antonio, con tres birdies consecutivos que cotizaban muy caros. Y es que lo hacía, no lo olvidemos, en un campo con greenes retadores por su firmeza, que se ha convertido ya en esta primera ronda en un serio dolor de cabeza para la mayoría. Es cierto que el líder, un inspiradísimo Akshay Bhatia (-9), se ha ido muy lejos con un tarjetón de 63 golpes, pero más de cien jugadores han sido incapaces de ganarle la partida al campo.
Arrancaba Jorge como un cohete, decíamos, y además sus sensaciones estaban siendo muy buenas, metido casi siempre entre los diez mejores del torneo y procurándose opciones de birdie con regularidad. El español estrenaba hoy un nuevo putter y se estaba sintiendo muy cómodo en los greenes, así que todo marchaba por la senda correcta.
Sin embargo, en la recta final el asunto se iba a torcer ligeramente. De entrada, Campillo desperdiciaba dos excelentes ocasiones en los hoyos 6 y 7 y terminaba con bogey en el 9 pegando desde la calle con el pitching wedge y voleándose el green. Digamos también que todo ese último hoyo lo jugaba con muy poca luz en el campo (y también alguno de los anteriores hoyos), sirva o no como excusa…
El problema de la falta de luz, desde luego, no le coge por sorpresa al español en su aventura americana, lo que no significa que nadie pueda acostumbrarse nunca a semejante tratamiento: en los seis torneos que lleva disputados, incluyendo el de esta semana, siempre ha salido a jugar en uno de los tres últimos partidos cuando le tocaba, jueves o viernes, salir en el turno vespertino. Y ya se sabe que en el PGA Tour las primeras rondas difícilmente bajan de las cinco o cinco horas y media, así que no habido ni una sola ocasión, ni una sola, en la que Campillo haya terminado sin que estuviera anocheciendo y con los greenes en el peor estado que uno puede encontrarse.
De acuerdo, él no deja de ser un meritorio que está estrenándose en el circuito, pero no es desde luego un recién llegado a la élite del golf mundial y llama poderosamente la atención que siempre lo coloquen en los partidos donde, ya sea el jueves o el viernes, se termina en peores condiciones que la mayoría. Seguramente ni siquiera el último de los novatos merecería tal tratamiento y sí una distribución de los horarios más aleatoria, por más que uno no haya podido todavía ganarse los galones.
“El resultado final no es malo, pero sí lo es para como he jugado. He vuelto a acabar mal después de jugar muy ordenado”, explicaba el extremeño a Tengolf una vez finalizada la ronda, muy frustrado y realmente molesto por el hecho de tener que terminar una vez más con muy poca luz.



