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Declaraciones de Jon Rahm tras derrotar a Ryan Palmer en el Match Play

300 yardas de terapia sanadora con Adam Hayes

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Jon Rahm celebra su victoria ante Ryan Palmer. (Photo by Steve Dykes/Getty Images)

Jon Rahm hace tres putts en el hoyo 13 tras poner su golpe de salida en el centro de green, se pone uno a abajo en el partido y acto seguido manda su salida al agua en el hoyo 14. No, no era un momento fácil. Había que tomar una decisión. Se podía estallar y hacer salir la frustración de la peor manera posible o, por el contrario, se podía intentar canalizar esa emoción para convertirla en algo positivo. El golfista de Barrika optó por lo segundo y lo consiguió con la ayuda inestimable de su inseparable caddie Adam Hayes. Fue una terapia de 300 yardas, las que separaban su tercer golpe en el 14 de la bola…

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«Ha sido el punto de inflexión. Me he puesto uno abajo con tres putts, después la he tirado al agua y hablé con Adam, mi caddie, que ha actuado como mi terapeuta. Tengo que expulsar de aquí al green todos mis pensamientos frustrantes y vamos a esperar un error de Ryan. Eso es lo que ha pasado. Durante 300 yardas he intentado eliminar todos los pensamientos negativos, lo malo, he buscado ser lo más positivo posible y centrarme en jugar los últimos cuatro hoyos de la mejor manera. Ha sido el punto de inflexión», explicaba después de derrotar a Palmer.

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Rahm le da muchísimo crédito al trabajo que realiza Adam en la parte mental. «Creo que no está en la descripción del trabajo de los caddies, pero va con ellos, lidiar con nosotros es una parte importante. Este deporte es muy mental y hay muchos caddies que saben cómo ayudar a su jugador. Adam, definitivamente, sabe cómo hacerlo. Lo ha hecho muchas veces y hoy ha sido un gran ejemplo. Me intentaba calmar y le he dicho, déjame decir todo lo que tengo que decir y después me comentas lo que quieras. Ha sido un antes y un después», asegura.

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Después de esa terapia, el juego ha vuelto a fluir. «El único golpe que he fallado a partir del hoyo 15 ha sido el putt del hoyo 18, que lo he ‘puleado’ un poco. Me ha faltado tener compromiso con la línea, incluso el final, muy bien, haciendo birdie en una de las banderas más difíciles del día», asegura.

«Pensaba que en 28 años de carrera ya lo había visto todo…»

Una jornada complicada en los greenes… «Día largo. Muy bien de tee a green en general todo el día, pero no he conseguido meter los putts. Tuve la suerte de meter los del 4 y el 5 y después no estaba cómodo, por eso he dejado muchas cortas en línea, sin fluidez en el swing de putt. Pero gracias a Dios en la última oportunidad que he tenido, he conseguido meter un buen putt».

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Una batalla sin cuartel con diferentes armas… «Me gustaría ganar un partido antes de llegar al hoyo 18. Cuantos más hoyos juegues, peor es técnicamente. Ha sido una batalla muy dura. Ninguno de los dos ha tenido su mejor juego. Él ha metido más putts y yo he estado más sólido de tee a green y después no he metido nada».

La auténtica prueba del Match Play… «Mentalmente es mucho más cansado que físicamente. Estamos en forma como para andar 18 hoyos, pero desde el punto de vista de la cabeza es un desafío. Habría sido peor si hubiera dejado salir mis emociones después del golpe del 14. Me siento muy bien por eso».